¿Cómo preparar la Selectividad de Matemáticas?
El examen de Matemáticas II dura 90 minutos y pondera al máximo en los grados científico-técnicos. Un método en cuatro pasos para prepararlo sin dispersarte.
Noventa minutos que llevan meses decidiéndose: así podría resumirse el examen de Matemáticas II de la Selectividad. Es una de las materias troncales de la fase de acceso para las titulaciones científico-técnicas y, en la fase de admisión, la que suele ponderar al máximo en los grados de ese ámbito. Y sin embargo tiene algo profundamente tranquilizador: el temario es público, el formato del ejercicio está descrito y los criterios de corrección se publican. Preparar la Selectividad de Matemáticas consiste, antes que nada, en aprovechar esa transparencia en lugar de repasar a ciegas.
Esta guía te propone un método en cuatro pasos: entender el examen, hacer un diagnóstico honesto de tus temas, convertir el cálculo en reflejo y terminar con exámenes completos en condiciones reales. Está escrita pensando en Matemáticas II, la materia de la modalidad de Ciencias y Tecnología; si la tuya es Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales II, casi todo vale igual — te lo contamos al final.
Conoce el examen antes de abrir los apuntes
La prueba de Matemáticas II dura 90 minutos — la duración estándar de cada ejercicio de la PAU — y presenta un único ejercicio con opcionalidad interna. Un modelo habitual combina una parte obligatoria con varios bloques optativos de dos opciones cada uno, de los que eliges una; el número total de cuestiones y su agrupación exacta los fija cada comunidad autónoma dentro del marco común del RD 534/2024 y de los acuerdos de la CRUE. Traducido: el primer documento que deberías tener sobre la mesa no son tus apuntes, sino el modelo oficial de examen de tu comunidad.
Cada rasgo del formato cambia tu manera de prepararte. ¿Cuestiones repartidas entre bloques? Repasar en anchura: una laguna entera en probabilidad puede costarte una cuestión completa. ¿Opcionalidad interna? Entrenar la elección: decidir en dos minutos qué opción te conviene también se practica. ¿Calificación de 0 a 10 con una fracción de la puntuación — típicamente 0,25 puntos por ejercicio — reservada al empleo correcto del lenguaje matemático, la selección de estrategias y la toma de decisiones? Entonces la redacción no es decorativa: es nota.
El temario, leído como plan de repaso
Las orientaciones de la materia organizan el examen en torno a cuatro grandes bloques, además de la probabilidad. El orden en que los repases no es indiferente: dentro del análisis, los límites sostienen las derivadas y las derivadas sostienen la representación de funciones y las integrales. Repasar en desorden es tropezar continuamente con herramientas que aún no has recuperado.
- Análisis, primera parte: límites y continuidad, derivadas y sus aplicaciones (recta tangente, monotonía, optimización) y la representación de funciones. Es la columna vertebral del examen y el mejor punto de partida.
- Análisis, segunda parte: integrales — primitivas, la regla de Barrow, áreas entre curvas. Depende directamente de que las derivadas estén frescas.
- Números y Álgebra: matrices, determinantes y sistemas de ecuaciones lineales, con la discusión según un parámetro como pregunta estrella. Un bloque muy codificado: las mismas preguntas vuelven con distintos disfraces.
- Geometría del espacio: vectores, rectas y planos — posiciones relativas, ángulos, distancias. Exige método más que inspiración: cada tipo de problema tiene su receta.
- Probabilidad y Estadística: probabilidad condicionada, teorema de Bayes y las distribuciones binomial y normal. Puntos muy accesibles si dominas la traducción del enunciado a sucesos.
Paso 1: el diagnóstico, tema a tema
La peor manera de repasar es repetir lo que ya sabes hacer — reconforta mucho y aporta poco. Toma la lista de temas y hazte, para cada uno, una sola pregunta: ¿sabría resolver ahora, sin ayuda y sin mirar un ejemplo, un ejercicio estándar de este tema? Clasifica cada tema en tres categorías: sólido (sé hacerlo), frágil (sé hacerlo con ayuda) y por reaprender (tengo que volver a estudiarlo).
- Cruza esa clasificación con el peso real del tema: un tema frágil de análisis es más urgente que uno periférico, porque el análisis aparece por todas partes.
- Planifica de abajo arriba: primero lo que hay que reaprender en los cimientos (límites, derivadas), luego lo frágil, y solo al final el perfeccionamiento de lo sólido.
- Reserva desde ya un hueco semanal para la probabilidad y la geometría: son bloques que se olvidan en silencio mientras todo el foco se lo lleva el análisis.
Este diagnóstico te cuesta una tarde y te ahorra semanas de repaso mal dirigido. Recuerda la lógica del examen: cuestiones repartidas entre bloques, con opcionalidad limitada. Llegar con doce temas correctos rinde más que llegar con cinco temas perfectos y siete lagunas.
Paso 2: convertir el cálculo en reflejo
Una parte enorme de los puntos se pierde en errores perfectamente conocidos — los mismos cada año, en miles de exámenes. El antídoto es simple y exigente: un cuaderno de errores. Cada vez que falles un ejercicio, no copies la solución: apunta el error cometido y su categoría (cálculo, concepto confundido, enunciado mal leído). En dos semanas tu perfil de errores salta a la vista, y es exactamente eso lo que hay que trabajar.
- En derivadas: invertir el orden del numerador en la derivada del cociente — es (f′g − fg′)/g², y el cambio de signo arruina el ejercicio entero — u olvidar la regla de la cadena y escribir que la derivada de sen(3x²) es cos(3x²) a secas.
- En límites: tratar k/0 con k ≠ 0 como una indeterminación (no lo es: da ±∞ y hay que estudiar los laterales), o aplicar L’Hôpital sin que haya indeterminación — el resultado que sale es sencillamente falso.
- En extremos: afirmar que todo punto con f′(x) = 0 es un máximo o un mínimo, olvidando los puntos de inflexión con tangente horizontal, como x³ en x = 0. Sin estudio del signo (o segunda derivada), no hay conclusión.
- En integrales: aplicar la regla de Barrow al revés — es F(b) − F(a) — o confundir la integral con el área cuando la función toma valores negativos: hay que localizar los cortes y partir el intervalo.
- En álgebra: usar la conmutatividad del producto de matrices (A·B no es B·A), aplicar Cramer con determinante nulo, o dar solo el caso genérico en una discusión con parámetro sin analizar uno a uno los valores críticos — que son justamente los que más puntúan.
- En probabilidad: confundir P(A|B) con P(B|A) — dar la sensibilidad del test cuando te preguntan por P(enfermo|positivo) —, confundir sucesos incompatibles con independientes, o tipificar dividiendo por la varianza σ² en lugar de la desviación típica σ.
Trabaja en tandas cortas: cinco u ocho cuestiones que atraviesen varios bloques, corrección inmediata, error al cuaderno. Es exactamente el régimen del examen — pasar de una integral a un problema de Bayes sin transición — y es lo que hace fiables los automatismos cuando el reloj aprieta.
Paso 3: la redacción también puntúa
El examen es competencial: no evalúa solo que calcules, sino que plantees, decidas y comuniques. Por eso se reserva una fracción de la puntuación al lenguaje matemático y a la estrategia. Lee cada consigna al pie de la letra, porque cada verbo pide una cosa distinta: «calcula» y «halla» piden un valor con su procedimiento, «demuestra» exige un razonamiento completo, «justifica» y «razona» piden argumentos — no un número suelto —, «discute» significa examinar todos los casos según el parámetro, y «esboza» o «representa» piden una gráfica coherente con los cálculos previos.
Acostúmbrate a cerrar cada problema con una frase de conclusión que responda a la pregunta en su contexto — con sus unidades, con su interpretación. En optimización, comprueba que la solución cae dentro del dominio realista del problema; en probabilidad, que el resultado está entre 0 y 1 y significa algo. Son segundos que valen décimas, y las décimas, en una nota que decide plaza, valen mucho.
Paso 4: exámenes completos, en condiciones reales
A pocas semanas de la convocatoria, cambia el repaso por temas por exámenes completos. Tu comunidad publica modelos y criterios de corrección — son el material de entrenamiento más parecido al examen real que existe. Y nada se parece más al examen que el examen mismo: 90 minutos seguidos, la calculadora permitida y nada más, sin móvil y sin pausas.
- Haz el primer simulacro pronto — como diagnóstico, no como veredicto. Te enseña cómo se comporta tu nivel bajo presión de tiempo, algo que ninguna ficha mide.
- Después de cada simulacro: análisis de errores, cuaderno al día y una sesión corta sobre los temas tocados — antes del siguiente simulacro, nunca en su lugar.
- Trabaja el orden de resolución: empieza por el bloque donde estás más fuerte, deja lo más incierto para el final y cronometra cada cuestión. Muchos estudiantes ganan puntos solo cambiando el orden.
¿Y si tu materia es Matemáticas Aplicadas a las CCSS II?
El método es el mismo; cambia el mapa. Las orientaciones de Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales II organizan el examen en torno a tres grandes bloques: Álgebra (matrices, sistemas e inecuaciones y programación lineal), Análisis (funciones, límites, derivadas, optimización e integrales) y Probabilidad y Estadística (condicionada y Bayes, binomial y normal e inferencia estadística). También aquí la calificación reserva una fracción para el lenguaje matemático y la interpretación de los resultados en su contexto social o económico — la frase final de conclusión importa todavía más. Y también aquí el modelo concreto lo fija tu comunidad: consíguelo antes de planificar nada.
La Selectividad de Matemáticas no premia el talento: premia la preparación sistemática. Un temario público convertido en lista de control, los errores convertidos en cuaderno, los temas convertidos en simulacros. Toma la estructura del examen como un mapa — y recórrelo a tu ritmo, bloque a bloque, hasta que el día del examen no quede terreno desconocido.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura el examen de Matemáticas II en la Selectividad?
La duración estándar de cada prueba de la PAU es de 90 minutos. El examen de Matemáticas II presenta un único ejercicio con opcionalidad interna: un modelo habitual combina una parte obligatoria con varios bloques optativos de dos opciones cada uno, de los que eliges una. El número exacto de cuestiones y su agrupación los fija cada comunidad autónoma dentro del marco común del RD 534/2024.
¿Puedo llevar calculadora al examen?
Sí, con límites claros: se permiten calculadoras no programables, no gráficas y sin capacidad de almacenar ni transmitir datos. Cada distrito universitario publica sus criterios y, en su caso, la lista de modelos admitidos. El buen reflejo es entrenar desde ya con la misma calculadora que llevarás el día del examen — y comprobar en las directrices de tu comunidad que está permitida.
¿Qué bloques del temario entran en el examen?
Las orientaciones de la materia organizan el examen en torno a cuatro grandes bloques — Análisis (funciones, límites, continuidad, derivadas y representación), Análisis (integrales y áreas), Números y Álgebra (matrices, determinantes y sistemas) y Geometría del espacio —, además de Probabilidad y Estadística. Como las cuestiones se reparten entre bloques, dejar un bloque sin repasar puede costarte una cuestión entera: repasa primero en anchura y después en profundidad.
¿Cuánto pesa Matemáticas II en mi nota?
Doble papel. En la fase de acceso (obligatoria), el ejercicio forma parte de la prueba que aporta el 40 % de tu nota de acceso — el otro 60 % es la media del expediente de Bachillerato. En la fase de admisión (voluntaria), su calificación puede ponderarse con parámetros de 0,1 o 0,2 según el grado, y en los grados científico-técnicos suele ponderar al máximo. Las tablas concretas las publica cada universidad.
¿Hay que justificar todas las respuestas?
Sí — la justificación es parte de la nota. En la puntuación se reserva una fracción (típicamente 0,25 puntos por ejercicio) para valorar el uso correcto del lenguaje matemático, la selección de estrategias y la toma de decisiones. Un resultado correcto sin planteamiento visible pierde puntos, y una discusión con parámetro sin analizar los casos críticos también. Escribe como si el corrector no pudiera adivinar nada.
¿El examen es igual en todas las comunidades autónomas?
No exactamente. El RD 534/2024 y los acuerdos de la CRUE fijan el marco común — duración, carácter competencial, calificación de 0 a 10 —, pero la concreción de bloques, el número de cuestiones, la opcionalidad y los criterios de corrección los decide cada comunidad autónoma / distrito universitario. Antes de empezar a repasar, descarga el modelo oficial y los criterios de tu comunidad: es tu mapa del examen.
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