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Apuntes/Historia de la Filosofía/Filosofía medieval: fe y razón
Apuntes · Historia de la FilosofíaES · Selectividad

Filosofía medieval: fe y razón

La filosofía medieval (siglos II-XIV) se vertebra en torno a un problema central: la relación entre la fe revelada y la razón filosófica heredada de Grecia. Tres figuras marcan sus grandes etapas —Agustín de Hipona (patrística), Tomás de Aquino (escolástica madura) y Guillermo de Ockham (crisis escolástica y nominalismo)—, junto a las decisivas tradiciones árabe (Avicena, Averroes) y judía (Maimónides) y a la voz de Hildegard von Bingen. Dentro del currículo de Historia de la Filosofía (Bachillerato LOMLOE, Bloque B) este tema desarrolla las competencias CE5 (cómo se replantea el problema fe-razón a través de las épocas), CE6 (los interrogantes filosóficos en el ámbito religioso) y CE4 (la pluralidad de patrística, escolástica y nominalismo). Es contenido plenamente evaluable en la fase de acceso de la Selectividad/PAU.

5 secciones·~32 min de lectura·3 competencias·Nivel Básico 1 · Estándar 2 · Profundización 2·Revisado · 07/2026

T·0555 / 12
Perfil de examen
CE5 · Reconocer el modo en que se ha planteado sucesivamente, a través de distintas épocas y concepciones, el problema de la relación entre fe y razón, comprendiendo su aspecto histórico y su dimensión universal.CE6 · Reconocer la presencia de interrogantes filosóficos en el ámbito religioso (la existencia de Dios, la creación, la providencia, la inmortalidad del alma) para promover una concepción sistémica de la historia cultural de Occidente.CE4 · Reconocer la naturaleza plural de las concepciones filosóficas mediante relaciones dialécticas de confrontación y complementariedad entre la patrística, la escolástica, el nominalismo y las tradiciones árabe y judía.
Operadores:analizaexplicacomparajustificainterpretacomentarelacionarazonaargumentalocaliza

nivel básico

Como materia común de 2.º de Bachillerato, exige situar con precisión las etapas (patrística, escolástica, nominalismo) y saber explicar la postura sobre fe y razón de Agustín, Tomás de Aquino y Ockham, así como reconocer y reconstruir las cinco vías tomistas con rigor conceptual y cronológico.

nivel avanzado

La profundización añade el comentario crítico de fragmentos de Agustín, Tomás u Ockham, el manejo de los conceptos técnicos (iluminación, esencia/existencia, acto/potencia, universales, navaja de Ockham) y la comparación dialéctica con las tradiciones árabe y judía y con planteamientos posteriores (el problema de las pruebas de Dios hasta Kant).

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Contenido · 5 secciones▾
  1. Filosofía medieval: fe y razón
    • 01El problema medieval: fe y razón y la asimilación de la filosofía griega○
    • 02Agustín de Hipona: iluminación, voluntad y la patrística◐
    • 03Tomás de Aquino: síntesis aristotélico-cristiana y las cinco vías●
    • 04Guillermo de Ockham: nominalismo y crisis de la escolástica●
    • 05Las tradiciones árabe y judía; Hildegard von Bingen◐
§ 01

El problema medieval: fe y razón y la asimilación de la filosofía griega#

●○○BásicoLPBOE-A-2022-5521 · historia-de-la-filosofia · Bloque B — Etapas, métodos y cuestiones fundamentales de la filosofía medievalLPSaber básico: la asimilación de la filosofía griega por la teología medieval y la relación entre fe y razón

Puntos clave

La filosofía medieval abarca cerca de mil años (de los primeros Padres de la Iglesia, en el siglo II, hasta el siglo XIV) y se construye sobre un dato nuevo respecto de Grecia: la revelación cristiana. Si para los griegos la razón (logos) era la única vía hacia la verdad, el cristianismo afirma que Dios se ha dado a conocer a través de una palabra revelada (la Sagrada Escritura). De ahí brota el gran problema vertebrador de toda la época, que la CE5 invita a seguir a lo largo del tiempo: ¿qué relación existe entre la fe (las verdades reveladas, aceptadas por confianza en la autoridad divina) y la razón (las verdades alcanzadas por el esfuerzo del pensamiento)? La Fig. 1 ofrece un mapa de las posibles respuestas, de la armonía total a la separación radical.

El abanico de posturas medievales sobre fe y razón

El abanico de posturas medievales sobre fe y razónRecta numérica, Agustín: fe ilumina la razón, Tomás: distinción + colaboración, Averroísmo: doble verdad, Ockham: separaciónAgustín: feilumina la razónTomás: distinción+ colaboraciónAverroísmo: dobleverdadOckham: separación
La filosofía pasa a ser, en buena medida, «sierva de la teología» (ancilla theologiae): un instrumento al servicio de la comprensión de la fe. Esto no la rebaja a mera repetición; al contrario, obliga a un trabajo de asimilación crítica del legado griego. Los pensadores cristianos no parten de cero: reinterpretan a Platón y al neoplatonismo (que dominará la primera etapa, la patrística) y, más tarde, redescubren a Aristóteles (que será el armazón de la escolástica madura). El problema fe-razón es, así, también un problema de cómo cristianizar la filosofía pagana sin traicionar ni la fe ni la racionalidad.
Conviene fijar las tres grandes etapas, pues la Selectividad pide situarlas. La patrística (siglos II-VIII) es la obra de los Padres de la Iglesia, que defienden y formulan la doctrina cristiana frente al paganismo y las herejías; su cumbre filosófica es Agustín de Hipona, de inspiración platónica. La escolástica (siglos IX-XIV) es la filosofía «de las escuelas» (las catedralicias y, desde el siglo XIII, las universidades de París, Oxford, Bolonia); su método es la lectio y la disputatio, y su cumbre es Tomás de Aquino, que integra a Aristóteles. La crisis de la escolástica (siglo XIV) la abre Guillermo de Ockham, cuyo nominalismo separa los ámbitos de la fe y de la razón y prepara el camino de la modernidad.
El abanico de soluciones al problema fe-razón puede ordenarse en posiciones que reaparecen una y otra vez. En un extremo está la armonía total: fe y razón coinciden porque ambas proceden de Dios (la verdad es una). Dentro de ella caben matices: la primacía de la fe que ilumina a la razón (la postura agustiniana, «creer para comprender», crede ut intelligas) y la distinción y colaboración entre dos planos autónomos (la postura tomista, «la gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona»). En el otro extremo se sitúan la teoría de la «doble verdad» atribuida al averroísmo latino (lo verdadero en filosofía podría ser falso en teología y viceversa) y la separación nominalista de Ockham (la fe no se demuestra, se cree; la razón se ocupa de lo observable). Reconocer esta pluralidad es justamente el objeto de la CE4.
El marco histórico-cultural explica estos desplazamientos. La caída del Imperio romano de Occidente y la fragmentación medieval hacen de los monasterios los guardianes del saber durante la Alta Edad Media. A partir del siglo XII, dos hechos transforman el panorama: el nacimiento de las universidades y la llegada a la Europa latina de los textos de Aristóteles, conservados, traducidos y comentados por los pensadores árabes y judíos (sobre todo a través de Toledo y de la España de las tres culturas). Sin esa mediación islámica y hebrea, la escolástica cristiana del siglo XIII —y con ella la síntesis de Tomás de Aquino— sería sencillamente impensable.
Ejemplo resuelto

Distinguir el ámbito de la fe y el de la razón

Explica la diferencia entre fe y razón como vías de acceso a la verdad y razona por qué su relación se convierte en el problema central de la filosofía medieval.

  1. 01Definir la razón

    La razón es la facultad que alcanza verdades por sus propios medios —demostración, análisis de la experiencia, argumentación—; es la vía griega del logos, accesible a cualquier ser humano que piense correctamente.

  2. 02Definir la fe

    La fe es la aceptación de verdades reveladas por Dios y transmitidas en la Escritura; no se fundan en la demostración, sino en la confianza en la autoridad divina que las garantiza (creación, Trinidad, encarnación).

  3. 03Por qué surge el problema

    El cristianismo hereda la cultura filosófica griega pero añade la revelación: hay que decidir si ambas verdades coinciden, se subordinan o se separan, pues parecen proceder de fuentes distintas (el pensamiento humano y la palabra de Dios).

  4. 04El alcance del problema

    De la respuesta dependen cuestiones decisivas: si Dios puede demostrarse, si la razón debe someterse a la fe o colaborar con ella, y qué papel le queda a la filosofía. Por eso atraviesa toda la época, de Agustín a Ockham.

Resultado: Fe y razón son dos vías hacia la verdad —una por revelación y autoridad, otra por demostración y experiencia—; armonizarlas, jerarquizarlas o separarlas es el problema que estructura mil años de pensamiento medieval, tal como pide rastrear la competencia CE5.

Objetivo Selectividad

  • Objetivo Selectividad: explicar con precisión qué es el problema fe-razón y por qué es la cuestión central de la filosofía medieval, distinguiendo el ámbito de la fe (revelación, autoridad) del de la razón (demostración, experiencia).
  • Se evalúa la capacidad de situar y caracterizar las tres etapas (patrística, escolástica, crisis-nominalismo) con sus autores de referencia y su fuente filosófica griega dominante (platonismo en la patrística, aristotelismo en la escolástica madura).
  • Objetivo Selectividad: ordenar el abanico de soluciones al problema fe-razón (armonía total; distinción y colaboración de Tomás; separación de la doble verdad y del nominalismo) y situar a cada autor en él.
  • Se valora explicar la fórmula «la filosofía, sierva de la teología» (ancilla theologiae) sin caricaturizarla: la razón se aplica a comprender y defender una fe previamente aceptada, no se la desprecia.

Errores frecuentes

  • Reducir toda la filosofía medieval a una sola postura «religiosa» indiferenciada: en realidad coexisten respuestas muy distintas al problema fe-razón (armonía agustiniana, distinción tomista, doble verdad averroísta, separación ockhamista).
  • Confundir patrística y escolástica, o atribuir a la patrística la base aristotélica: la patrística (Agustín) es de raíz platónico-neoplatónica; el aristotelismo es propio de la escolástica madura del siglo XIII (Tomás de Aquino).
  • Creer que en la Edad Media no hubo verdadera filosofía, solo teología: se razona y argumenta con rigor (pruebas de Dios, problema de los universales, teoría del conocimiento) dentro del horizonte de la fe.
  • Situar el redescubrimiento de Aristóteles al comienzo de la Edad Media: llega a Occidente sobre todo en los siglos XII-XIII, a través de las traducciones árabes y judías, y es lo que hace posible la escolástica madura.

Repaso activo

Ejercicio de práctica: elabora un cuadro de tres filas (patrística, escolástica, crisis de la escolástica). Para cada etapa indica el siglo aproximado, el autor de referencia, la fuente filosófica griega dominante y, en una frase, su postura sobre la relación entre fe y razón.

Recuerdo activo

Recuerda los puntos clave — luego revela.

Fuentes: Real Decreto 243/2022 — enseñanzas mínimas del Bachillerato (saberes básicos, Anexo II) (Gobierno de España — Boletín Oficial del Estado (BOE))

§ 02

Agustín de Hipona: iluminación, voluntad y la patrística#

●●○EstándarLPBOE-A-2022-5521 · historia-de-la-filosofia · Bloque B — Agustín de Hipona y la patrísticaLPSaber básico: la relación entre fe y razón en la patrística (iluminación, Las Confesiones, La ciudad de Dios)

Claves del pensamiento de Agustín de Hipona

Claves del pensamiento de Agustín de HiponaDiagrama de árbol, 5 caminos, Datos: Raíz neoplatónica (Plotino); Fe y razón: credo ut intelligam; Conocer: iluminación divina; Voluntad y amor · interioridad; Historia: las dos ciudadesAgustín (354-430)Raíz neoplatónica (Plotino)Fe y razón: credo ut intelligamConocer: iluminación divinaVoluntad y amor · interioridadHistoria: las dos ciudades

Puntos clave

Agustín de Hipona (354-430), nacido en Tagaste (norte de África) y obispo de Hipona, es la cumbre de la patrística y uno de los pensadores más influyentes de toda la historia de Occidente. Su itinerario vital —relatado en Las Confesiones, primera gran autobiografía interior de la cultura europea— pasa por el maniqueísmo, el escepticismo y el neoplatonismo antes de su conversión al cristianismo. De esa raíz neoplatónica (Plotino) procede el armazón filosófico que pondrá al servicio de la fe. La Fig. 1 esquematiza las claves de su pensamiento.
Su fórmula sobre la relación fe-razón es el primado de la fe que orienta a la razón: «cree para comprender» (crede ut intelligas) y «comprende para creer» (intellige ut credas). No hay oposición, sino círculo virtuoso: la fe ilumina y guía el ejercicio de la razón, y la razón, a su vez, profundiza y hace inteligible lo creído. La verdad es una sola, porque toda verdad procede de Dios; la filosofía y la fe convergen en la búsqueda de la sabiduría y, en último término, de la felicidad, que para Agustín solo se alcanza en Dios («nos hiciste para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti»).
La teoría del conocimiento agustiniana es la doctrina de la iluminación. Frente al escepticismo, Agustín afirma que la certeza es posible: incluso si dudo o me engaño, es indudable que existo y pienso (si fallor, sum, «si me equivoco, existo» —anticipo lejano del cogito cartesiano). Ahora bien, ¿cómo conoce el alma las verdades eternas y necesarias (las matemáticas, los principios morales), que superan lo que ofrecen los sentidos? Mediante la iluminación divina: Dios actúa como una «luz interior» que ilumina la mente para que capte esas verdades inmutables. Es la versión cristiana de las Ideas platónicas, ahora situadas en la mente de Dios.
En antropología y ética, Agustín subraya la interioridad y la voluntad. «No salgas fuera, vuelve a ti mismo; en el interior del hombre habita la verdad»: el camino hacia Dios pasa por el examen del alma. A diferencia del intelectualismo griego (que identifica el bien con el saber), Agustín concede un papel decisivo a la voluntad y al amor: el ser humano es lo que ama, y el pecado es un desorden del amor (amar las criaturas en lugar del Creador). De ahí su análisis del libre albedrío, del mal como privación de bien (no como una sustancia positiva) y de la necesidad de la gracia divina para que la voluntad herida se oriente al bien.
Su filosofía de la historia, expuesta en La ciudad de Dios (escrita tras el saqueo de Roma de 410), interpreta el devenir humano como la lucha entre dos «ciudades» entreveradas: la ciudad terrena, fundada en el amor de sí hasta el desprecio de Dios, y la ciudad de Dios, fundada en el amor de Dios hasta el desprecio de sí. No son dos instituciones (Estado e Iglesia), sino dos comunidades espirituales que solo se separarán al final de los tiempos. Esta concepción lineal y providencial de la historia —con un origen (creación), un centro (la encarnación) y un fin (juicio final)— rompe con la visión cíclica de los griegos y modela durante siglos la conciencia histórica de Occidente.
Ejemplo resuelto

Comentar la doctrina de la iluminación

Explica por qué Agustín recurre a la iluminación divina para fundamentar el conocimiento de las verdades eternas y en qué se distingue de la reminiscencia platónica.

  1. 01El problema del conocimiento

    Las verdades eternas y necesarias (las matemáticas, los principios morales) son inmutables y universales; los sentidos solo ofrecen lo cambiante y particular, así que no pueden ser su origen.

  2. 02La solución agustiniana

    Dios, «luz interior», ilumina la mente humana para que capte esas verdades, que residen en la mente divina; conocer la verdad es, en último término, participar de la luz de Dios.

  3. 03Herencia y diferencia con Platón

    Agustín cristianiza las Ideas platónicas situándolas en Dios. Pero rechaza la reminiscencia (recordar lo conocido por el alma antes de nacer): no hay preexistencia ni vidas anteriores, sino iluminación actual de Dios en el presente.

  4. 04Su sentido en el problema fe-razón

    La iluminación muestra que toda verdad viene de Dios; por eso fe y razón no se oponen, y la fe puede orientar legítimamente a la razón (crede ut intelligas).

Resultado: Agustín fundamenta el conocimiento de lo eterno en la iluminación divina: una versión cristiana de las Ideas que sustituye la reminiscencia platónica por la acción presente de Dios como luz de la mente, coherente con su primado de la fe.

Objetivo Selectividad

  • Objetivo Selectividad: explicar la fórmula agustiniana sobre fe y razón (crede ut intelligas) y la doctrina de la iluminación como teoría del conocimiento, conectándolas con su raíz neoplatónica.
  • Se evalúa la comprensión de los rasgos propios de Agustín frente al pensamiento griego: el primado de la voluntad y el amor sobre el intelecto, la interioridad, el mal como privación y la concepción lineal de la historia en La ciudad de Dios.
  • Objetivo Selectividad: explicar la solución agustiniana al problema del mal como privación de bien (privatio boni), frente a su etapa maniquea, y su relación con el libre albedrío humano.
  • Se valora comentar la filosofía de la historia de La ciudad de Dios (las dos ciudades) como visión lineal y providencial, opuesta al tiempo cíclico de los griegos.

Errores frecuentes

  • Atribuir a Agustín una base aristotélica: su filosofía es de raíz platónico-neoplatónica (Plotino); el aristotelismo entra en la escolástica madura, ocho siglos después, con Tomás de Aquino.
  • Entender la iluminación como una mera metáfora poética: es una teoría del conocimiento precisa según la cual Dios garantiza que la mente capte las verdades eternas, sustituyendo a la reminiscencia platónica.
  • Confundir la iluminación agustiniana con la reminiscencia platónica: no es que el alma recuerde Ideas contempladas antes de nacer, sino que Dios ilumina aquí y ahora la mente para que capte las verdades eternas.
  • Reducir a Agustín a un simple repetidor de Platón: introduce el primado de la voluntad y del amor, la interioridad y el examen del yo, ausentes en el intelectualismo griego.

Repaso activo

Ejercicio de práctica: comenta la sentencia agustiniana «No salgas fuera, vuelve a ti mismo; en el interior del hombre habita la verdad». Explica qué teoría del conocimiento la sustenta (la iluminación) y qué rasgo de la antropología agustiniana (la interioridad) expresa.

Recuerdo activo

Recuerda los puntos clave — luego revela.

Fuentes: Currículo de Bachillerato (LOMLOE) — materias y saberes básicos (Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes — educagob)

§ 03

Tomás de Aquino: síntesis aristotélico-cristiana y las cinco vías#

●●●ProfundizaciónLPBOE-A-2022-5521 · historia-de-la-filosofia · Bloque B — Tomás de Aquino y la escolásticaLPSaber básico: la asimilación de la filosofía griega por la teología medieval; síntesis cristiano-aristotélica, cinco vías, distinción esencia/existencia, ley natural

Las cinco vías tomistas para demostrar la existencia de Dios

Las cinco vías tomistas para demostrar la existencia de DiosTabla con 3 columnas y 5 filas, Datos: Vía · Punto de partida · Conclusión: Dios; 1. Movimiento · Lo movido es movido por otro · Primer Motor inmóvil; 2. Causa eficiente · Toda causa tiene causa · Causa Primera incausada; 3. Contingencia · Los seres pueden no existir · Ser Necesario; 4. Grados · Grados de perfección · Ser máximamente perfecto; 5. Finalidad · Orden hacia un fin · Inteligencia ordenadora, celda destacada: 2. Causa eficienteVÍAPUNTO DE PARTIDACONCLUSIÓN: DIOS1. MOVIMIENTOLo movido es movido por otroPrimer Motor inmóvil2. CAUSA EFICIENTEToda causa tiene causaCausa Primera incausada3. CONTINGENCIALos seres pueden no existirSer Necesario4. GRADOSGrados de perfecciónSer máximamente perfecto5. FINALIDADOrden hacia un finInteligencia ordenadoraPruebas a posteriori (del efecto a la causa); Tomás rechazael argumento ontológico de Anselmo.

Puntos clave

Tomás de Aquino (1224/25-1274), dominico, profesor en la Universidad de París y autor de la monumental Summa Theologiae, representa la cumbre de la escolástica madura. Su gran obra consiste en realizar la síntesis entre la fe cristiana y la filosofía de Aristóteles (recién redescubierto en Occidente a través de las traducciones árabes y judías). Frente a quienes veían en el aristotelismo un peligro para la fe, Tomás demuestra que la razón filosófica griega puede ponerse al servicio de la teología sin merma de ninguna. La Fig. 1 reconstruye el esquema de las cinco vías, su aportación más célebre.
Su modelo de la relación fe-razón es la distinción y colaboración entre dos órdenes autónomos pero armónicos. Hay verdades accesibles solo por la fe (los misterios revelados: la Trinidad, la encarnación, la creación en el tiempo), verdades accesibles solo por la razón (las ciencias del mundo) y un terreno común, los «preámbulos de la fe», que pueden alcanzarse por ambas vías (la existencia de Dios, la inmortalidad del alma). Como la verdad es una y procede de Dios, no puede haber contradicción real entre fe y razón: si la hay, es la razón la que ha errado. De ahí su célebre principio: «la gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona».
Tomás adopta de Aristóteles el aparato metafísico: hilemorfismo (toda sustancia material es materia + forma), las cuatro causas y, sobre todo, el binomio acto/potencia. Pero introduce una distinción decisiva, propiamente suya (y deudora de Avicena): la distinción real entre esencia y existencia. En las criaturas, la esencia (lo que algo es) y la existencia (el hecho de ser) son realmente distintas: un ser puede ser pensado sin existir, su existencia le es «dada». Solo en Dios esencia y existencia coinciden: Dios es el Ser subsistente (Ipsum esse subsistens), aquel cuya esencia es existir. Esta es la base metafísica de su teología.
Las cinco vías (Summa Theologiae, I, q. 2, a. 3) son cinco demostraciones a posteriori de la existencia de Dios: parten de un hecho observable del mundo y remontan hasta Dios como su causa, evitando deliberadamente la prueba a priori de Anselmo (el argumento ontológico, que Tomás rechaza). Son: (1) el movimiento (todo lo que se mueve es movido por otro; debe haber un Primer Motor inmóvil); (2) la causalidad eficiente (toda causa tiene a su vez una causa; debe haber una Causa Primera incausada); (3) la contingencia (los seres pueden existir o no; debe haber un Ser Necesario que dé razón de su existencia); (4) los grados de perfección (las cosas son más o menos buenas, verdaderas, nobles; debe haber un Ser Máximamente perfecto que sea su medida); y (5) el orden o finalidad (los seres sin conocimiento obran ordenadamente hacia un fin; debe haber una Inteligencia ordenadora). Las tres primeras se apoyan en la imposibilidad de una regresión causal infinita.
En ética y política, Tomás desarrolla la teoría de la ley natural. Por encima de las leyes humanas (positivas) está la ley natural: la participación de la criatura racional en la ley eterna de Dios, que la razón humana puede conocer. Su primer principio es «haz el bien y evita el mal», del que se derivan inclinaciones naturales (conservar la vida, propagar la especie, vivir en sociedad, buscar la verdad y a Dios). Una ley humana injusta —contraria a la ley natural— no obliga en conciencia. Esta doctrina, que armoniza la ética aristotélica de la virtud con la fe cristiana, es uno de los grandes legados del tomismo al pensamiento jurídico y moral posterior.
Ejemplo resuelto

Reconstruir la tercera vía (la contingencia)

Expón paso a paso la tercera vía tomista (ex possibili et necessario) y explica por qué concluye en la existencia de un Ser Necesario.

  1. 01Punto de partida observable

    En la naturaleza hay seres contingentes: cosas que nacen y mueren, que pueden existir y pueden no existir (no son necesarias).

  2. 02Primera inferencia

    Si todo fuera contingente, en algún momento del tiempo infinito nada habría existido; y de la nada, nada surge, así que tampoco existiría nada ahora. Pero algo existe; luego no todo puede ser contingente.

  3. 03Necesidad de un ser necesario

    Debe existir, por tanto, algo necesario. Si su necesidad la recibiera de otro, habría que remontar la serie; como es imposible una regresión infinita de seres necesarios derivados, ha de haber un Ser necesario por sí mismo.

  4. 04Conclusión

    Ese Ser Necesario por sí mismo, que da razón del ser de todos los contingentes, es lo que llamamos Dios.

Resultado: La tercera vía parte de la contingencia de los seres del mundo y, descartando que todo pueda ser contingente y que haya regresión infinita, concluye la existencia de un Ser Necesario por sí mismo, identificado con Dios.

Objetivo Selectividad

  • Objetivo Selectividad: exponer y reconstruir las cinco vías tomistas, identificando para cada una el punto de partida empírico, el principio que la sustenta (causa, contingencia, etc.) y la conclusión (Dios como Primer Motor, Causa Primera, Ser Necesario, Ser Perfecto, Inteligencia ordenadora).
  • Se evalúa la comprensión del modelo tomista de relación fe-razón (distinción y colaboración, preámbulos de la fe, «la gracia perfecciona la naturaleza») y de su síntesis con Aristóteles, incluida la distinción real entre esencia y existencia.
  • Objetivo Selectividad: explicar la teoría de la ley natural (ley eterna → ley natural → ley positiva humana) y su consecuencia política: una ley humana injusta, contraria a la natural, no obliga en conciencia.
  • Se valora explicar la distinción real entre esencia y existencia en las criaturas (y su identidad en Dios) como núcleo de la metafísica tomista heredado de Avicena.

Errores frecuentes

  • Incluir el argumento ontológico de San Anselmo entre las cinco vías: Tomás lo rechaza expresamente; sus cinco vías son pruebas a posteriori (parten de la experiencia), no a priori (parten del concepto de Dios).
  • Confundir el «Primer Motor» de la primera vía con un motor temporal o inicial en el tiempo: es un motor metafísico que sostiene el movimiento aquí y ahora; las vías no pretenden probar un comienzo cronológico del mundo, sino una causa última actual.
  • Creer que Tomás pretende demostrar por la razón TODAS las verdades de la fe (la Trinidad, la Encarnación): esas son misterios accesibles solo por la fe; la razón demuestra únicamente los «preámbulos» (la existencia de Dios).
  • Entender la relación fe-razón tomista como una fusión que anula la filosofía: la razón conserva su ámbito propio y válido, la fe la orienta pero no la sustituye («la gracia perfecciona la naturaleza, no la destruye»).

Repaso activo

Ejercicio de práctica: elige dos de las cinco vías tomistas (por ejemplo, la primera —el movimiento— y la tercera —la contingencia—) y reconstrúyelas en tres pasos cada una: punto de partida observable, principio racional que se aplica y conclusión sobre Dios. Señala qué tienen en común las dos.

Recuerdo activo

Recuerda los puntos clave — luego revela.

Fuentes: Real Decreto 243/2022 — enseñanzas mínimas del Bachillerato (saberes básicos, Anexo II) (Gobierno de España — Boletín Oficial del Estado (BOE))

§ 04

Guillermo de Ockham: nominalismo y crisis de la escolástica#

●●●ProfundizaciónLPBOE-A-2022-5521 · historia-de-la-filosofia · Bloque B — Guillermo de Ockham y la crisis de la escolásticaLPSaber básico: la relación entre fe y razón (nominalismo, navaja de Ockham, separación fe-razón)

El problema de los universales: realismo frente a nominalismo

El problema de los universales: realismo frente a nominalismoTabla con 3 columnas y 3 filas, Datos: Postura · ¿Dónde existe el universal? · Qué es; Realismo (platónico) · Ante rem (antes de la cosa) · Existe aparte; R. moderado (Aristóteles/Tomás) · In re (en la cosa) · Existe en los individuos; Nominalismo (Ockham) · Post rem (en la mente) · Solo un nombre / signo, celda destacada: Nominalismo (Ockham)POSTURA¿DÓNDE EXISTE ELUNIVERSAL?QUÉ ESREALISMO(PLATÓNICO)Ante rem (antes de la cosa)Existe aparteR. MODERADO(ARISTÓTELES/TOMÁS)In re (en la cosa)Existe en los individuosNOMINALISMO(OCKHAM)Post rem (en la mente)Solo un nombre / signoLa navaja de Ockham: solo individuos → fe y razón seseparan.

Puntos clave

Guillermo de Ockham (h. 1285-1347), franciscano inglés formado en Oxford, encarna la crisis de la escolástica del siglo XIV y abre las puertas de la modernidad. Su pensamiento disuelve la confiada síntesis tomista entre fe y razón y reorienta la filosofía hacia lo individual y lo observable. Para entenderlo hay que situarlo en el problema clásico de los universales —¿qué son los conceptos generales como «hombre» o «árbol»?—, que la Fig. 1 resume comparando las tres grandes respuestas medievales.
El problema de los universales había recorrido toda la Edad Media. El realismo (de raíz platónica) sostenía que los universales existen realmente fuera de la mente, como esencias o naturalezas comunes (universalia ante rem o in re). Frente a él, Ockham defiende el nominalismo: los universales no existen en la realidad; solo existen individuos concretos y singulares. Lo único universal son los nombres o conceptos (los términos) con que la mente representa a muchos individuos semejantes (universalia post rem). «Hombre» no nombra una esencia común existente, sino que es un signo mental que vale por todos los hombres individuales. La realidad es radicalmente individual.
De este principio brota su célebre criterio metodológico, la «navaja de Ockham» (principio de economía o de parsimonia): «no hay que multiplicar los entes sin necesidad» (entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem). Entre dos explicaciones de un mismo fenómeno, debe preferirse la más simple, la que postula menos entidades. Si solo existen individuos, sobran las esencias universales, las naturalezas comunes y buena parte del aparato metafísico de la escolástica. La navaja es un poderoso instrumento de crítica que adelgaza la ontología y orienta el conocimiento hacia la experiencia de lo singular.
La consecuencia decisiva para nuestro tema es la separación entre fe y razón. Si solo conocemos individuos por experiencia, la razón no puede ascender hasta Dios con la seguridad que pretendía Tomás: las pruebas racionales de la existencia de Dios —incluidas las cinco vías— pierden su fuerza demostrativa, pues parten de principios (causalidad necesaria, regresión imposible) que Ockham considera no estrictamente demostrables. Dios y los contenidos de la fe (Trinidad, creación, providencia) no son objeto de demostración, sino de creencia: se aceptan por fe, no por razón. Se rompe así el terreno común de los «preámbulos de la fe» y cada ámbito queda autónomo —la teología por un lado, la filosofía y la incipiente ciencia natural por otro—.
Tras Ockham subyace una poderosa intuición teológica: la omnipotencia y libertad absolutas de Dios. Dios no está sometido a un orden de esencias necesarias ni a una racionalidad previa; podría haber creado un mundo completamente distinto y establece libremente el orden y las leyes morales (voluntarismo). Por eso el mundo no es deducible a priori: hay que estudiarlo tal como Dios de hecho lo ha hecho, observándolo. Esta liberación de la naturaleza respecto de las esencias necesarias, junto con el giro hacia lo individual y lo empírico y el principio de economía, hacen de Ockham un anticipo del empirismo y del método de la ciencia moderna. La gran síntesis medieval fe-razón se quiebra; comienza otra época.
Ejemplo resuelto

Explicar cómo el nominalismo separa fe y razón

Razona, partiendo del nominalismo y de la navaja de Ockham, por qué la existencia de Dios deja de ser, para Ockham, una verdad demostrable por la razón.

  1. 01Premisa nominalista

    Solo existen individuos singulares, conocidos por experiencia directa; los universales son meros conceptos. No hay esencias ni naturalezas comunes que la razón pueda recorrer.

  2. 02Aplicar la navaja

    El principio de economía elimina las entidades superfluas. Las cadenas causales necesarias y los principios metafísicos en que se apoyan las pruebas tomistas no son evidentes ni demostrables, así que no pueden sostener una conclusión cierta sobre Dios.

  3. 03Crítica a las pruebas de Dios

    Sin causalidad necesaria demostrable ni imposibilidad probada de regresión infinita, las cinco vías pierden su fuerza concluyente: a lo sumo son probables, no demostrativas.

  4. 04Resultado: separación

    Dios y los misterios de la fe no se alcanzan por razón, sino que se aceptan por fe. Teología y filosofía quedan en planos autónomos; la razón se concentra en lo observable.

Resultado: Como para Ockham solo hay individuos y la navaja elimina los apoyos metafísicos de las pruebas, la existencia de Dios deja de ser demostrable racionalmente y pasa a ser objeto de fe: fe y razón se separan, anticipando la modernidad.

Objetivo Selectividad

  • Objetivo Selectividad: explicar el nominalismo de Ockham como respuesta al problema de los universales (solo existen individuos; los universales son nombres/conceptos) y exponer el principio de economía o navaja de Ockham con su formulación y su sentido.
  • Se evalúa la comprensión de cómo el nominalismo conduce a la separación entre fe y razón (la fe se cree, no se demuestra; las pruebas racionales de Dios pierden fuerza) y de por qué Ockham anticipa el empirismo y la ciencia moderna.
  • Objetivo Selectividad: situar el nominalismo en el problema de los universales (frente al realismo y al realismo moderado) y explicar por qué, si solo existen individuos, el universal es solo un signo o concepto de la mente.
  • Se valora relacionar el voluntarismo teológico (la omnipotencia y libertad absolutas de Dios) con la separación fe-razón y con la apertura a un conocimiento empírico del mundo tal como Dios lo ha creado de hecho.

Errores frecuentes

  • Definir la navaja de Ockham como «la explicación más simple es siempre la verdadera»: su formulación correcta es metodológica —no multiplicar entidades sin necesidad—, un criterio de economía ontológica, no una garantía de verdad.
  • Creer que Ockham niega la existencia de Dios o de la fe: lo que niega es que la existencia de Dios y los misterios revelados puedan demostrarse por la razón; siguen aceptándose, pero por fe, no por demostración.
  • Confundir nominalismo, realismo y conceptualismo: para el realismo el universal existe fuera de la mente; para Ockham (nominalismo) solo existen individuos y el universal es un nombre, sin realidad propia.
  • Ver a Ockham como un mero «destructor» de la escolástica: su crítica abre positivamente la vía al empirismo y a la ciencia moderna, por lo que se le considera un umbral de la modernidad.

Repaso activo

Ejercicio de práctica: explica con tus palabras el principio «no hay que multiplicar los entes sin necesidad» y aplícalo al problema de los universales: muestra por qué, según Ockham, sobran las esencias universales si admitimos que solo existen individuos y conceptos.

Recuerdo activo

Recuerda los puntos clave — luego revela.

Fuentes: Currículo de Bachillerato (LOMLOE) — materias y saberes básicos (Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes — educagob)

§ 05

Las tradiciones árabe y judía; Hildegard von Bingen#

●●○EstándarLPBOE-A-2022-5521 · historia-de-la-filosofia · Bloque B — Las tradiciones filosóficas árabe y judía; Hildegard von BingenLPSaber básico: la asimilación de la filosofía griega y la relación fe-razón en las tradiciones árabe (Avicena, Averroes) y judía (Maimónides)

Las tres tradiciones medievales ante fe y razón

Las tres tradiciones medievales ante fe y razónTabla con 2 columnas y 3 filas, Datos: Tradición · Autores clave; Cristiana · Agustín · Tomás · Ockham · Hildegard von Bingen; Árabe · Avicena (esencia/existencia) · Averroes (el Comentador); Judía · Maimónides (Guía de perplejos · teología negativa), celda destacada: ÁrabeTRADICIÓNAUTORES CLAVECRISTIANAAgustín · Tomás · Ockham ·Hildegard von BingenÁRABEAvicena (esencia/existencia)· Averroes (el Comentador)JUDÍAMaimónides (Guía deperplejos · teologíanegativa)Las tradiciones árabe y judía transmiten a Aristóteles aOccidente (Toledo, España de las tres culturas).

Puntos clave

El problema fe-razón no es exclusivo del cristianismo: las tres grandes religiones del Libro (cristianismo, islam y judaísmo) lo afrontan en paralelo, pues todas heredan la filosofía griega y la confrontan con su propia revelación. La filosofía árabe y la judía medievales no son un apéndice menor, sino la condición de posibilidad de la escolástica cristiana: a través de ellas llega a Occidente Aristóteles, conservado, traducido y comentado en el mundo islámico (de Bagdad a Córdoba) y en las comunidades judías. La Fig. 1 sitúa a los grandes pensadores y su aportación al problema común. Reconocer esta pluralidad de tradiciones es justamente el objeto de la CE4.
En la tradición árabe (falsafa) destacan dos cumbres. Avicena (Ibn Sina, 980-1037), persa, autor del Canon de medicina y de obras filosóficas de enorme influencia, elaboró una metafísica neoplatónico-aristotélica en la que la importante distinción entre esencia y existencia (en las criaturas la existencia es algo «añadido» a la esencia; solo en el Ser necesario coinciden) pasaría —a través de las traducciones— a Tomás de Aquino. Averroes (Ibn Rushd, 1126-1198), cordobés, fue el más grande comentarista de Aristóteles de toda la Edad Media (llamado por ello «el Comentador»). Defendió con fuerza la legitimidad de la filosofía dentro del islam y la armonía entre filosofía y religión como dos caminos hacia la misma verdad, adaptados a distintos públicos.
La obra de Averroes tuvo una recepción polémica en el Occidente cristiano. El llamado averroísmo latino (en la Universidad de París, con Siger de Brabante) radicalizó algunas tesis y se le atribuyó la teoría de la «doble verdad»: que una proposición pudiera ser verdadera en filosofía y falsa en teología, o al revés. Esta doctrina —condenada en 1277— provocó la reacción de la escolástica: Tomás de Aquino se opuso a ella afirmando la unidad de la verdad y la posible armonía de fe y razón, mientras Averroes mismo, más matizadamente, sostenía que filosofía y religión no se contradicen, sino que expresan la misma verdad en lenguajes distintos (demostrativo para los sabios, persuasivo para el pueblo).
En la tradición judía sobresale Maimónides (Moshé ben Maimón, 1138-1204), también cordobés, médico y gran codificador de la ley judía, autor de la Guía de perplejos. Su problema es el de quienes, formados a la vez en la filosofía aristotélica y en la fe judía, se sienten «perplejos» ante aparentes contradicciones entre ambas (por ejemplo, las expresiones antropomórficas de Dios en la Biblia). Su solución armoniza razón y fe mediante la interpretación: lo que la razón demuestra con certeza debe guiar la lectura del texto sagrado, que en esos pasajes ha de entenderse metafóricamente. Defiende además una teología negativa: de Dios no podemos decir lo que es, solo lo que no es, dada su radical trascendencia.
Junto a estas grandes figuras, el currículo destaca la voz de Hildegard von Bingen (1098-1179), abadesa benedictina alemana, una de las pensadoras más completas de la Edad Media: teóloga y visionaria (Scivias), compositora, naturalista y médica. Su presencia recuerda que el pensamiento medieval no fue solo asunto de las universidades —de las que las mujeres estaban excluidas—, sino que floreció también en los monasterios, donde mujeres como ella pudieron escribir, enseñar y crear. Su obra integra la contemplación de la fe con una atenta observación de la naturaleza y del cuerpo humano, y aporta una perspectiva propia, frecuentemente silenciada, a la historia de la filosofía y de la ciencia medievales.
Ejemplo resuelto

Comparar el modelo armónico y la doble verdad

Distingue la posición de Averroes sobre la relación entre filosofía y religión de la teoría de la «doble verdad» atribuida al averroísmo latino, y explica cómo reaccionó la escolástica.

  1. 01La posición de Averroes

    Filosofía y religión no se contradicen: expresan la misma verdad en lenguajes distintos —demostrativo para los filósofos, persuasivo y simbólico para el pueblo—. La verdad es una; la filosofía es legítima dentro del islam.

  2. 02La doble verdad averroísta latina

    El averroísmo latino (Siger de Brabante) radicalizó la lectura: se le atribuyó sostener que algo puede ser verdadero en filosofía y a la vez falso en teología, abriendo dos verdades independientes.

  3. 03La reacción escolástica

    Esta tesis fue condenada en 1277. Tomás de Aquino se opuso afirmando la unidad de la verdad: como toda verdad procede de Dios, no puede haber contradicción real entre fe y razón; si surge, es la razón la que ha errado.

  4. 04Balance comparativo

    Tanto Averroes como Tomás defienden la unidad de la verdad y la armonía fe-razón; la «doble verdad» es una posición distinta y extrema, que ambos rechazarían, y que muestra la pluralidad de respuestas medievales (CE4).

Resultado: Averroes defiende una sola verdad expresada en dos lenguajes, no dos verdades; la teoría de la doble verdad es una radicalización del averroísmo latino, condenada en 1277, frente a la cual Tomás reafirmó la unidad de la verdad y la armonía entre fe y razón.

Objetivo Selectividad

  • Objetivo Selectividad: explicar la función de las tradiciones árabe y judía como puente que transmite a Occidente la filosofía griega (sobre todo Aristóteles) y caracterizar el modo en que Avicena, Averroes y Maimónides afrontan la relación entre filosofía/razón y religión/fe.
  • Se evalúa reconocer la pluralidad de las concepciones filosóficas medievales (CE4): la armonía averroísta, la teoría de la doble verdad atribuida al averroísmo latino, la interpretación maimonidiana y la teología negativa, así como la aportación de Hildegard von Bingen.
  • Objetivo Selectividad: explicar la distinción entre esencia y existencia de Avicena (en las criaturas la existencia se «añade» a la esencia; en Dios coinciden) y su influencia en Tomás de Aquino.
  • Se valora caracterizar la teología negativa de Maimónides (de Dios solo cabe decir lo que NO es) y el papel de Hildegard von Bingen como pensadora, mística y naturalista.

Errores frecuentes

  • Atribuir la teoría de la «doble verdad» al propio Averroes: es más bien una radicalización del averroísmo latino (Siger de Brabante); Averroes defendía que filosofía y religión expresan la misma verdad en lenguajes distintos.
  • Presentar las tradiciones árabe y judía como simples «transmisoras» de Aristóteles: fueron auténticas filosofías originales (la distinción esencia/existencia de Avicena, la teología negativa de Maimónides) que influyeron decisivamente en la escolástica cristiana.
  • Confundir a Averroes (el comentarista andalusí de Aristóteles, siglo XII) con el «averroísmo latino» posterior (Siger de Brabante, en París): son cosas distintas, y solo el segundo radicaliza la separación entre fe y razón.
  • Creer que las tres religiones del Libro afrontan el problema fe-razón de forma idéntica: comparten la tensión, pero dan respuestas propias, y reconocer esa pluralidad es justamente lo que pide la CE4.

Repaso activo

Ejercicio de práctica: redacta un breve texto (8-10 líneas) que explique por qué sin la mediación de la filosofía árabe y judía no habría sido posible la escolástica cristiana del siglo XIII. Menciona al menos a Averroes, a Avicena y a Maimónides y una aportación concreta de cada uno.

Recuerdo activo

Recuerda los puntos clave — luego revela.

Fuentes: Real Decreto 534/2024 — Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) (Gobierno de España — Boletín Oficial del Estado (BOE))

Contenido

Sección -- / 05

    • 01El problema medieval: fe y razón y la asimilación de la filosofía griega○
    • 02Agustín de Hipona: iluminación, voluntad y la patrística◐
    • 03Tomás de Aquino: síntesis aristotélico-cristiana y las cinco vías●
    • 04Guillermo de Ockham: nominalismo y crisis de la escolástica●
    • 05Las tradiciones árabe y judía; Hildegard von Bingen◐

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De los apuntes a la práctica

Filosofía medieval: fe y razón

Refuerza este tema con preguntas de la base de preguntas.

~32
min
3
Competencias
Practicar

Referencias y fuentes

Fuentes

Gobierno de España — Boletín Oficial del Estado (BOE)

  • Real Decreto 243/2022 — enseñanzas mínimas del Bachillerato (saberes básicos, Anexo II)
  • Real Decreto 534/2024 — Prueba de Acceso a la Universidad (PAU)

Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes — educagob

  • Currículo de Bachillerato (LOMLOE) — materias y saberes básicos

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