¿Cómo funciona la Selectividad (PAU/EvAU)? Estructura, notas y calendario
Fase de acceso y fase de admisión, la media 60/40 con el Bachillerato, las ponderaciones y las convocatorias: la estructura de la PAU explicada sin mitos.
Vista desde fuera, la Selectividad parece un laberinto: dos fases, notas que se ponderan, parámetros de 0,1 y 0,2, un nombre distinto según la comunidad. En realidad, la arquitectura cabe en una frase: tu nota de acceso es una media entre lo que ya has hecho en Bachillerato y una prueba final, y quien necesita más nota puede sumar puntos con exámenes voluntarios. Este artículo desmonta la máquina pieza a pieza, con calma.
Una aclaración honesta antes de empezar: lo que sigue describe la estructura del examen tal como orienta tu preparación. Los detalles concretos — calendario, modelos de examen, criterios de corrección, tablas de ponderación — los fijan cada comunidad autónoma y cada universidad, y pueden cambiar de una convocatoria a otra. La referencia siempre son las publicaciones oficiales: el BOE, la web de tu comunidad y la de tu universidad. Si algo de este artículo divergiera un día de una fuente oficial, manda la fuente oficial.
¿Selectividad, PAU, EvAU o EBAU?
Empecemos por los nombres, porque confunden más que el examen. La denominación oficial es PAU — Prueba de Acceso a la Universidad —, regulada por el Real Decreto 534/2024. «Selectividad» es el nombre tradicional, el que usan estudiantes, familias y medios desde hace décadas. Y EvAU o EBAU son las siglas administrativas empleadas en distintas comunidades autónomas para la misma prueba. Es un solo examen con varios nombres — lo que ya anuncia el rasgo más importante del sistema: el marco es estatal, pero la organización es autonómica.
Dos fases: acceso (obligatoria) y admisión (voluntaria)
La PAU se ordena en dos fases. La fase de acceso es obligatoria: acredita tu madurez académica y, combinada con tu expediente, produce la nota de acceso a la universidad. La fase de admisión es voluntaria: sirve para subir nota cuando el grado que quieres exige más de lo que da la fase de acceso. Entender esta división lo ordena todo lo demás.
La fase de acceso comprende un mínimo de cuatro ejercicios, uno por materia: Lengua Castellana y Literatura II, Historia de España o Historia de la Filosofía — eliges una de las dos materias comunes —, Lengua Extranjera II y una materia de modalidad de 2.º de Bachillerato. En los territorios con lengua cooficial puede añadirse el ejercicio correspondiente, según la normativa autonómica.
- Lengua Castellana y Literatura II: el ejercicio parte habitualmente de un texto — a menudo periodístico — y combina tres frentes: comprensión y comentario, reflexión sobre la lengua (con el análisis sintáctico como clásico) y educación literaria, de la Edad de Plata a la literatura actual.
- Historia de España o Historia de la Filosofía: en Historia, comentario y análisis de fuentes — textos, mapas, gráficas, imágenes —, definición de conceptos y desarrollo de un tema; en Filosofía, un modelo orientativo con una disertación argumentativa y varias cuestiones sobre un texto filosófico.
- Lengua Extranjera II (inglés, francés, alemán, italiano o portugués): examen redactado y respondido íntegramente en el idioma, típicamente con comprensión lectora, uso de la lengua y una redacción. En general, el escrito no evalúa la parte oral, aunque sí forme parte del currículo.
- La materia de modalidad de 2.º: Matemáticas II, Latín II u otra según tu bachillerato — el ejercicio que conecta la prueba con tu itinerario.
La nota de acceso se calcula como media ponderada: el 60 % lo aporta la nota media del expediente de Bachillerato y el 40 % la calificación de la fase de acceso, y se exige un mínimo conjunto de 5 sobre 10 para acceder a la universidad. Merece la pena detenerse en ese 60 %: la mayor parte de tu nota no se juega en la semana de la Selectividad, sino en las aulas, boletín a boletín, durante dos cursos. La prueba final importa — pero llega con la partida ya medio jugada.
La fase de admisión: subir nota hasta 14
Cuando la nota de acceso no alcanza para el grado que quieres, entra en juego la fase de admisión. Te examinas voluntariamente de materias adicionales — típicamente materias de modalidad de 2.º — y cada universidad multiplica la calificación de cada una por un parámetro de ponderación: 0,1 o 0,2, según la afinidad de la materia con el grado. Computan las dos mejores materias ponderadas, cada una solo si su calificación llega al menos a 5, y la nota de admisión resultante puede alcanzar los 14 puntos.
La consecuencia práctica: elegir bien las materias de admisión es una decisión estratégica, no sentimental. Una materia que tu universidad pondera con 0,2 para tu grado puede sumarte hasta 2 puntos; la misma materia, ponderada con 0,1 en otro grado o en otra universidad, la mitad. Las tablas de ponderación se publican para cada curso — búscalas en la web de la universidad donde quieres estudiar antes de decidir de qué te examinas.
Cómo son los ejercicios: formato, corrección y materiales
Cada ejercicio de la PAU tiene una duración orientativa de 90 minutos, con descansos entre pruebas, y se califica de 0 a 10 con hasta dos decimales. Desde el RD 534/2024 los ejercicios tienen un diseño competencial: combinan preguntas de respuesta cerrada, semiconstruida y abierta, con al menos el 70 % de la puntuación en preguntas abiertas o semiconstruidas — la prueba quiere verte aplicar y argumentar, no solo reconocer la opción correcta. La ortografía y la expresión cuentan: en los modelos vigentes, las faltas pueden penalizar hasta en torno a un 10 % de la calificación.
Los materiales permitidos dependen de la materia — y conviene saberlo antes, no en la puerta del aula. En Matemáticas II se permiten calculadoras no programables, no gráficas y sin capacidad de almacenar ni transmitir datos; en Biología, en cambio, los modelos vigentes no permiten calculadora; en Latín II se usa diccionario latino-español. Y un detalle que se repite en varios modelos: donde hay opcionalidad, si respondes a más opciones de las requeridas solo se corrige la primera — leer las instrucciones de portada es parte del examen.
Ese carácter competencial también dice cómo estudiar. La prueba prima la aplicación de los saberes por encima de la reproducción memorística: en Historia se comenta una fuente, no se recita un tema aprendido de carrerilla; en las ciencias se valoran el planteamiento y la interpretación del resultado, no solo el número final; en las lenguas se produce texto real. Prepararse recitando apuntes entrena para un examen que ya no existe — prepararse resolviendo, comentando y escribiendo entrena para el que te vas a encontrar.
El calendario: convocatorias y segunda oportunidad
La Selectividad tiene dos convocatorias al año. La ordinaria se celebra generalmente en junio, al cierre del curso; la extraordinaria, unas semanas más tarde — en muchas comunidades en julio —, y da una segunda oportunidad a quien suspende, no se presenta o quiere mejorar su calificación. Existe además un procedimiento de revisión o reclamación de las calificaciones, con sus plazos propios. Las fechas exactas de cada convocatoria, la organización de las jornadas y los plazos de reclamación los publica cada comunidad para cada curso — no los tomes de oídas: van en el calendario oficial.
Lo que esta arquitectura significa para tu preparación
- El expediente es tu primera palanca: el 60 % de la nota de acceso se construye en clase, evaluación a evaluación, mucho antes de la primera convocatoria.
- Los cuatro ejercicios de acceso valen lo mismo entre sí: una asignatura abandonada arrastra la media de la prueba entera — el plan de repaso debe cubrirlos todos.
- La fase de admisión es estrategia: consulta las ponderaciones de tu grado antes de elegir materias, porque un 0,2 bien escogido vale hasta 2 puntos.
- Cada ejercicio tiene su método: el comentario de fuentes en Historia, la disertación en Filosofía, la redacción en el idioma, la justificación en Matemáticas — gestos que se aprenden y se repiten, no talentos innatos.
La Selectividad no es una caja negra: las fases están definidas, los pesos son públicos y los modelos de examen se publican. Una vez entendida la arquitectura — 60/40 en el acceso, hasta 14 con la admisión, ejercicios competenciales de 90 minutos concretados por tu comunidad —, cada hora de estudio encuentra su sitio. Y el examen vuelve a ser lo que realmente es: una serie de citas conocidas de antemano, que se pueden preparar una a una.
Preguntas frecuentes
¿Selectividad, PAU, EvAU y EBAU son lo mismo?
Sí — es el mismo examen con varios nombres. La denominación oficial es PAU, Prueba de Acceso a la Universidad, regulada por el RD 534/2024; «Selectividad» es el nombre tradicional que todo el mundo sigue usando, y EvAU o EBAU son las siglas empleadas en distintas comunidades autónomas. En este artículo usamos Selectividad y PAU indistintamente.
¿De qué me examino en la fase de acceso?
La fase de acceso, obligatoria, comprende un mínimo de cuatro ejercicios: Lengua Castellana y Literatura II, Historia de España o Historia de la Filosofía (eliges una de las dos), Lengua Extranjera II y una materia de modalidad de 2.º de Bachillerato. Cada ejercicio dura en torno a 90 minutos, con descansos entre pruebas, y se califica de 0 a 10 con hasta dos decimales.
¿Cómo se calcula la nota de acceso a la universidad?
Es una media ponderada: el 60 % lo aporta la nota media de tu expediente de Bachillerato y el 40 % la calificación de la fase de acceso. Para acceder a la universidad se exige un mínimo conjunto de 5 sobre 10. Dos consecuencias prácticas: el expediente se gana en clase durante los dos cursos, y una prueba bien preparada puede mover tu nota final de forma muy real.
¿Cómo puedo subir mi nota por encima de 10?
Con la fase de admisión, que es voluntaria. Te examinas de materias adicionales y cada universidad multiplica la calificación de cada una por un parámetro de ponderación de 0,1 o 0,2 según su afinidad con el grado; computan las dos mejores, la materia solo cuenta si sacas al menos un 5, y la nota de admisión puede llegar hasta 14 puntos. Las tablas de ponderación las publica cada universidad para cada curso — consúltalas antes de elegir materias.
¿El examen es igual en toda España?
El marco es común y la concreción es autonómica. El RD 534/2024 fija la ordenación general — fases, carácter competencial de los ejercicios, calificación — y los acuerdos de la CRUE armonizan los modelos; pero cada comunidad autónoma y su distrito universitario concretan la estructura exacta de cada examen, la opcionalidad, los criterios de corrección y el calendario. Por eso la referencia fiable para tu caso son las directrices oficiales de tu comunidad y de tu universidad.
¿Qué pasa si suspendo o no puedo presentarme?
La Selectividad tiene dos convocatorias al año: la ordinaria, generalmente en junio, y la extraordinaria, unas semanas más tarde — en muchas comunidades en julio. Además existe un procedimiento de revisión o reclamación de las calificaciones. Sus plazos y condiciones exactos los fija cada comunidad y cada universidad: infórmate en las fuentes oficiales de tu territorio en lugar de fiarte del boca a boca.
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