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Apuntes/Historia de la Filosofía/Marx y la crítica del capitalismo
Apuntes · Historia de la FilosofíaES · Selectividad

Marx y la crítica del capitalismo

Este tema reúne la gran tradición crítica del pensamiento contemporáneo: la crítica del capitalismo de Karl Marx (materialismo histórico, alienación, plusvalía, lucha de clases e ideología), su prolongación en la Escuela de Fráncfort (la «dialéctica de la Ilustración» y la razón instrumental de Horkheimer y Adorno) y el análisis del totalitarismo de Hannah Arendt (los orígenes del totalitarismo y la «banalidad del mal»). Pertenece al Bloque C del currículo de Historia de la Filosofía (LOMLOE) y es contenido plenamente evaluable en la Selectividad/PAU, especialmente apto para el comentario de texto y para preguntas que analizan problemas actuales —desigualdad, alienación, dominación y totalitarismo— a la luz de estas posiciones histórico-filosóficas.

5 secciones·~34 min de lectura·3 competencias·Nivel Básico 1 · Estándar 2 · Profundización 2·Revisado · 07/2026

T·101010 / 12
Perfil de examen
CE7 · Analizar problemas fundamentales y de actualidad (la desigualdad y la explotación, la alienación, la dominación de la razón instrumental, el totalitarismo) atendiendo a las posiciones histórico-filosóficas de Marx, la Escuela de Fráncfort y Arendt, desarrollando autonomía de juicio.CE5 · Reconocer el modo en que se plantea sucesivamente el problema de la libertad y la dominación a través de distintas concepciones (la emancipación marxista, la crítica de la razón instrumental, la pérdida de la acción política en el totalitarismo), comprendiendo su aspecto histórico y su dimensión universal.CE4 · Reconocer la naturaleza plural de la tradición crítica mediante relaciones de confrontación y complementariedad (marxismo, teoría crítica de Fráncfort y el pensamiento de Hannah Arendt).
Operadores:analizaexplicacomparajustificainterpretacomentarazonarelacionaargumentavalora

nivel básico

Como contenido de la materia común Historia de la Filosofía, es exigible dominar la crítica marxista del capitalismo (materialismo histórico, infraestructura/superestructura, alienación, plusvalía, lucha de clases e ideología) y comprender, en sus líneas esenciales, la teoría crítica de Fráncfort y el análisis del totalitarismo de Arendt.

nivel avanzado

La profundización consiste en comentar fragmentos de las obras (Manifiesto comunista, El Capital, Dialéctica de la Ilustración, Los orígenes del totalitarismo, Eichmann en Jerusalén) y en relacionar la tradición crítica con problemas actuales: desigualdad económica, consumismo y cultura de masas, tecnología y razón instrumental, populismos y deriva autoritaria.

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Contenido · 5 secciones▾
  1. Marx y la crítica del capitalismo
    • 01Marx: materialismo histórico y crítica de la economía capitalista○
    • 02Alienación, plusvalía y lucha de clases◐
    • 03La crítica de la ideología y la emancipación◐
    • 04La Escuela de Fráncfort: dialéctica de la Ilustración y razón instrumental●
    • 05Hannah Arendt: totalitarismo y banalidad del mal●
§ 01

Marx: materialismo histórico y crítica de la economía capitalista#

●○○BásicoLPBOE-A-2022-5521 · Anexo II · Historia de la Filosofía · Bloque C · marx-y-la-critica-del-capitalismo

Las tres fuentes del pensamiento de Marx

Las tres fuentes del pensamiento de MarxGrafo, Dialéctica de Hegel → Materialismo histórico, Socialismo francés → Materialismo histórico, Economía inglesa → Materialismo históricoDialéctica deHegelSocialismofrancésEconomíainglesaMaterialismohistórico
Fig. 2El materialismo histórico sintetiza y transforma tres tradiciones intelectuales del siglo XIX.

Puntos clave

Karl Marx (1818-1883) no quiso ser solo un filósofo que interpreta el mundo, sino un pensador que aspira a transformarlo: su célebre Tesis XI sobre Feuerbach lo formula sin rodeos —«los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo». Por eso su obra no es solo teoría del conocimiento o metafísica, sino crítica: crítica de la economía política, de la religión, de la ideología y, sobre todo, del modo de producción capitalista. Conviene situar de entrada las tres fuentes de su pensamiento, porque la PAU valora que se reconozca su síntesis: la filosofía idealista alemana (sobre todo la dialéctica de Hegel), el socialismo francés y la economía política inglesa (Adam Smith, David Ricardo).
El núcleo del sistema es el materialismo histórico, su concepción de la historia. Frente al idealismo de Hegel —para quien la historia es el despliegue del Espíritu (las ideas mueven el mundo)—, Marx «pone a Hegel sobre los pies»: no es la conciencia la que determina el ser, sino el ser social el que determina la conciencia. Lo decisivo no son las ideas, sino las condiciones materiales de existencia, es decir, el modo en que los seres humanos producen sus medios de vida. La historia es, ante todo, una historia de los modos de producción y de las relaciones económicas que los sostienen.
De ahí la distinción capital entre infraestructura y superestructura (Fig. 1). La infraestructura o base económica está formada por las fuerzas productivas (los medios de producción —tierra, herramientas, máquinas— y la fuerza de trabajo) y las relaciones de producción (las relaciones que los seres humanos establecen al producir, sobre todo las relaciones de propiedad). Sobre esa base se levanta la superestructura: el conjunto de instituciones jurídicas y políticas (el Estado, el derecho) y las formas de conciencia social (la moral, la religión, el arte, la filosofía). La tesis fuerte del materialismo histórico es que la infraestructura condiciona la superestructura: la manera en que una sociedad produce determina, en última instancia, sus ideas, sus leyes y sus valores.

Infraestructura y superestructura en el materialismo histórico

Infraestructura y superestructura en el materialismo históricoTabla con 2 columnas y 2 filas, Datos: Nivel · Contenido; Superestructura · Instituciones jurídico-políticas (Estado, derecho) · formas de conciencia (moral, religión, arte, filosofía); Infraestructura (base económica) · Fuerzas productivas · relaciones de producción, celda destacada: Infraestructura (base económica)NIVELCONTENIDOSUPERESTRUCTURAInstituciones jurídico-políticas (Estado, derecho)· formas de conciencia(moral, religión, arte,filosofía)INFRAESTRUCTURA(BASE ECONÓMICA)Fuerzas productivas ·relaciones de producciónLa base económica condiciona la superestructura (no alrevés).
Fig. 1La base económica (infraestructura) condiciona, en última instancia, el conjunto de instituciones e ideas de una sociedad (superestructura).
Marx distingue una sucesión de modos de producción a lo largo de la historia (asiático, antiguo o esclavista, feudal y capitalista o burgués), cada uno con su clase dominante y su clase dominada. El motor del cambio histórico es la contradicción que se desarrolla en el interior de cada modo de producción: cuando las fuerzas productivas (que crecen) entran en conflicto con las relaciones de producción (que se han quedado anticuadas), se abre una época de revolución social que da paso a un nuevo modo de producción. La dialéctica de Hegel se conserva, pues, pero materializada: las contradicciones que mueven la historia no son las de las ideas, sino las de la economía y las clases.
El objeto principal de la crítica de Marx es el modo de producción capitalista, que analiza sobre todo en El Capital (1867). El capitalismo se caracteriza por la propiedad privada de los medios de producción en manos de la burguesía y por la existencia de una clase, el proletariado, que no posee más que su fuerza de trabajo y debe venderla a cambio de un salario. Esta relación, que parece un intercambio libre entre iguales, esconde —como veremos en los apartados siguientes— una explotación (la extracción de plusvalía) y deshumaniza al trabajador (la alienación). Comprender el capitalismo como un modo de producción históricamente determinado —y por tanto no eterno ni natural, sino transitorio— es ya el primer paso de la crítica marxista.
Ejemplo resuelto

La inversión materialista de la dialéctica hegeliana

Explica qué significa que Marx «pone a Hegel sobre los pies» y cómo distingue su materialismo histórico del idealismo hegeliano.

  1. 01El idealismo de Hegel

    Para Hegel, el motor de la historia es el Espíritu (la Idea, la razón): las ideas se despliegan dialécticamente y la realidad material es manifestación de lo espiritual. La conciencia precede y determina al ser.

  2. 02La inversión de Marx

    Marx conserva el método dialéctico (tesis-antítesis-síntesis, las contradicciones como motor), pero invierte su contenido: no son las ideas las que mueven el mundo, sino las condiciones materiales de producción. «No es la conciencia la que determina el ser, sino el ser social el que determina la conciencia».

  3. 03Consecuencia

    La historia deja de ser historia del Espíritu y pasa a ser historia de los modos de producción y de la lucha de clases; las contradicciones que la mueven son económicas (fuerzas productivas frente a relaciones de producción).

Resultado: «Poner a Hegel sobre los pies» significa conservar su dialéctica pero materializarla: el motor de la historia no es la Idea, sino la economía. De ahí que el ser social (las condiciones materiales) determine la conciencia, y no a la inversa.

Objetivo Selectividad

  • Objetivo Selectividad: explicar con rigor el materialismo histórico y la inversión de Hegel («no es la conciencia la que determina el ser, sino el ser social el que determina la conciencia»), distinguiendo con precisión infraestructura y superestructura y la relación de condicionamiento entre ambas.
  • Objetivo Selectividad: situar a Marx en su contexto (Revolución Industrial, condiciones del proletariado del siglo XIX) y reconocer las tres fuentes de su pensamiento (dialéctica hegeliana, socialismo francés, economía política inglesa), comprendiendo el capitalismo como un modo de producción histórico y transitorio.
  • Objetivo Selectividad: exponer la sucesión de los modos de producción (esclavista, feudal, capitalista) y el motor del cambio histórico: la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción.
  • Se valora explicar la unidad entre teoría y praxis en Marx (Tesis XI sobre Feuerbach: «los filósofos solo han interpretado el mundo; de lo que se trata es de transformarlo») como rasgo distintivo de su filosofía.

Errores frecuentes

  • Confundir infraestructura con superestructura, o invertir la relación afirmando que para Marx son las ideas (la moral, la religión, el derecho) las que determinan la economía: es justo al revés.
  • Presentar el materialismo histórico como un determinismo mecánico y simplista («la economía lo decide todo de manera automática»), olvidando que la base condiciona «en última instancia» y que las contradicciones económicas son el motor dialéctico de la historia.
  • Identificar el materialismo histórico con el «materialismo» metafísico (todo es materia): es un método de análisis HISTÓRICO-SOCIAL (las condiciones materiales explican la historia), no una tesis sobre la sustancia del universo.
  • Creer que, para Marx, el capitalismo es un orden natural y eterno: es un modo de producción HISTÓRICO y transitorio, con su origen y con contradicciones internas que anuncian su superación.

Repaso activo

Explica en qué consiste el materialismo histórico de Marx y distingue con precisión infraestructura y superestructura. Razona por qué Marx afirma que «no es la conciencia la que determina el ser, sino el ser social el que determina la conciencia».

Recuerdo activo

Recuerda los puntos clave — luego revela.

Fuentes: Real Decreto 243/2022 — enseñanzas mínimas del Bachillerato (saberes básicos, Anexo II) (Gobierno de España — Boletín Oficial del Estado (BOE))

§ 02

Alienación, plusvalía y lucha de clases#

●●○EstándarLPBOE-A-2022-5521 · Anexo II · Historia de la Filosofía · Bloque C · marx-y-la-critica-del-capitalismo

Las dimensiones de la alienación del trabajo

Las dimensiones de la alienación del trabajoGrafo, Trabajador asalariado → Del producto, Trabajador asalariado → De la actividad, Trabajador asalariado → Del ser genérico, Trabajador asalariado → De los demásTrabajadorasalariadoDel productoDe laactividadDel sergenéricoDe los demás
Fig. 3El trabajo asalariado capitalista enajena al trabajador en cuatro dimensiones que tienen su raíz en la alienación económica.

Puntos clave

Si el materialismo histórico es el marco teórico, la alienación, la plusvalía y la lucha de clases son los tres conceptos con los que Marx desmonta concretamente el capitalismo. El primero, la alienación (o enajenación), pertenece sobre todo al Marx joven (Manuscritos de economía y filosofía, 1844) y describe la situación del trabajador que, bajo el capitalismo, se vuelve ajeno a sí mismo. Marx parte de una idea: el trabajo es la actividad por la que el ser humano se realiza y se humaniza, transformando la naturaleza y objetivándose en sus obras. Pero el trabajo asalariado capitalista pervierte esa actividad y la convierte en un proceso de deshumanización.
Marx distingue varias formas o dimensiones de la alienación del trabajo (Fig. 1). El trabajador está alienado respecto del producto de su trabajo, porque lo que produce no le pertenece, sino al capitalista, y se le enfrenta como un poder ajeno y hostil (cuanto más produce, más pobre es y más poderoso es el capital frente a él). Está alienado respecto de la actividad productiva misma, porque el trabajo no es libre y creador, sino forzado, monótono y externo: no se siente bien en el trabajo, sino fuera de él. Está alienado respecto de su esencia o «ser genérico» (Gattungswesen), porque pierde lo que lo distingue como ser humano: el trabajo libre y consciente. Y está alienado respecto de los demás seres humanos, porque la relación social se reduce a relación de mercado y competencia. A esta alienación económica, raíz de todas, Marx añade que la alienación religiosa, política e ideológica son consecuencias y reflejos de la alienación del trabajo.
El segundo concepto, la plusvalía (Mehrwert), es el corazón de la crítica económica del Marx maduro en El Capital y la clave de la explotación. Marx parte de la teoría del valor-trabajo: el valor de una mercancía viene determinado por la cantidad de trabajo socialmente necesario para producirla. Ahora bien, en el capitalismo el trabajador vende al capitalista una mercancía muy peculiar: su fuerza de trabajo. El capitalista le paga un salario equivalente al valor de esa fuerza de trabajo (lo necesario para que el obrero sobreviva y se reproduzca). Pero la fuerza de trabajo tiene la propiedad única de producir más valor del que cuesta: el obrero, en su jornada, produce un valor superior a su salario. Esa diferencia entre el valor que el obrero crea y el salario que recibe es la plusvalía, que el capitalista se apropia gratuitamente. La plusvalía es, pues, trabajo no pagado, y en ella reside la explotación.
Conviene ilustrarlo con la división de la jornada laboral. Una parte de la jornada (el «tiempo de trabajo necesario») el obrero produce el valor equivalente a su salario; el resto de la jornada (el «tiempo de trabajo excedente» o plustrabajo) produce plusvalía, que va al bolsillo del capitalista (Fig. 2). El capitalista puede aumentar la plusvalía alargando la jornada (plusvalía absoluta) o aumentando la productividad para reducir el tiempo necesario (plusvalía relativa). Lo decisivo es que, aunque el intercambio salarial parezca justo y libre, esconde una apropiación sistemática del trabajo ajeno. La acumulación de plusvalía es la fuente del capital y la lógica que empuja al sistema a explotar cada vez más.
El tercer concepto, la lucha de clases, articula los dos anteriores en una teoría dinámica de la sociedad y de la historia. El Manifiesto comunista (1848) lo proclama desde su primera línea: «la historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases». En el capitalismo, esa lucha enfrenta a la burguesía (propietaria de los medios de producción) y al proletariado (que solo posee su fuerza de trabajo). Marx prevé que las contradicciones del sistema (concentración del capital, pauperización creciente del proletariado, crisis periódicas de superproducción) agudizarán el conflicto hasta una revolución proletaria. Tras ella vendría una fase transitoria —la dictadura del proletariado— que socializaría los medios de producción y aboliría la propiedad privada, para desembocar en una sociedad comunista sin clases ni explotación, en la que, suprimida la división del trabajo, cada uno aporte «según sus capacidades» y reciba «según sus necesidades». Aquí culmina el proyecto emancipador de Marx.

La jornada laboral y la extracción de plusvalía

La jornada laboral y la extracción de plusvalíaRecta numérica, Trabajo necesario, Plustrabajo = plusvalía048TrabajonecesarioPlustrabajo = plusvalía
Fig. 4El valor que el obrero crea en el tiempo de trabajo excedente —la plusvalía— es trabajo no pagado que se apropia el capitalista.
Ejemplo resuelto

De dónde sale la plusvalía

Explica cómo se origina la plusvalía en una jornada de trabajo, partiendo de la teoría del valor-trabajo y del carácter especial de la fuerza de trabajo como mercancía.

  1. 01Teoría del valor-trabajo

    El valor de cualquier mercancía está determinado por la cantidad de trabajo socialmente necesario para producirla.

  2. 02La fuerza de trabajo es una mercancía especial

    El obrero vende su fuerza de trabajo. Su valor (el salario) equivale a lo necesario para mantenerla y reproducirla; pero, al usarla, esa fuerza tiene la propiedad única de crear MÁS valor del que cuesta.

  3. 03La jornada se divide

    En una parte de la jornada (trabajo necesario) el obrero produce el valor equivalente a su salario; en el resto (trabajo excedente) sigue produciendo valor sin recibir nada a cambio.

  4. 04La plusvalía

    Ese valor extra producido en el tiempo excedente es la plusvalía, de la que el capitalista se apropia gratuitamente. Es trabajo no pagado.

Resultado: La plusvalía nace porque la fuerza de trabajo produce más valor del que cuesta: el obrero crea, en el tiempo de trabajo excedente, un valor que no se le retribuye y que el capitalista se apropia. En esa apropiación de trabajo no pagado consiste, para Marx, la explotación capitalista.

Objetivo Selectividad

  • Objetivo Selectividad: explicar con precisión las dimensiones de la alienación del trabajo (respecto del producto, de la actividad, del ser genérico y de los demás) y, sobre todo, el mecanismo de la plusvalía como trabajo no pagado (teoría del valor-trabajo → fuerza de trabajo → plusvalía → explotación).
  • Objetivo Selectividad: comentar la tesis de la lucha de clases del Manifiesto comunista, identificar las clases en pugna en el capitalismo (burguesía/proletariado) y exponer el proyecto emancipador (revolución, dictadura del proletariado, sociedad comunista sin clases).
  • Objetivo Selectividad: ilustrar la plusvalía con la división de la jornada (el tiempo de trabajo necesario, que paga el salario, frente al plustrabajo, que genera la plusvalía apropiada por el capitalista).
  • Se valora relacionar la alienación (concepto del joven Marx) con la plusvalía (concepto del Marx maduro de El Capital): la explotación económica es la raíz material de la deshumanización del trabajo.

Errores frecuentes

  • Reducir la alienación a una sola dimensión (por ejemplo, solo «el obrero no posee lo que produce»), olvidando que Marx distingue varias formas (producto, actividad, ser genérico y otros seres humanos).
  • Confundir plusvalía con beneficio o con salario, o creer que el capitalista «roba» fuera del intercambio: la clave es que la plusvalía es trabajo no pagado generado DENTRO de un intercambio salarial que aparenta ser justo.
  • Creer que la alienación es un sentimiento subjetivo de insatisfacción: para Marx es una situación OBJETIVA (el trabajador no controla ni el producto ni su actividad ni su vida), consecuencia de la propiedad privada de los medios de producción.
  • Entender la lucha de clases como un conflicto individual o de resentimiento: es el motor estructural de la historia, el enfrentamiento entre grupos definidos por su posición en la producción (burguesía y proletariado).

Repaso activo

Explica el concepto de plusvalía a partir de la teoría del valor-trabajo y de la distinción entre tiempo de trabajo necesario y tiempo de trabajo excedente, y razona por qué constituye, según Marx, la forma específica de explotación del capitalismo.

Recuerdo activo

Recuerda los puntos clave — luego revela.

Fuentes: Real Decreto 243/2022 — enseñanzas mínimas del Bachillerato (saberes básicos, Anexo II) (Gobierno de España — Boletín Oficial del Estado (BOE))

§ 03

La crítica de la ideología y la emancipación#

●●○EstándarLPBOE-A-2022-5521 · Anexo II · Historia de la Filosofía · Bloque C · marx-y-la-critica-del-capitalismo

La ideología como reflejo invertido

La ideología como reflejo invertidoTabla con 3 columnas y 3 filas, Datos: La realidad (Marx) · La imagen ideológica; Qué determina a qué · La base material determina las ideas · Las ideas parecen determinar la vida; Dirección · De abajo arriba · De arriba abajo (invertida); Metáfora · — · Cámara oscuraLA REALIDAD (MARX)LA IMAGEN IDEOLÓGICAQUÉ DETERMINA AQUÉLa base material determinalas ideasLas ideas parecen determinarla vidaDIRECCIÓNDe abajo arribaDe arriba abajo (invertida)METÁFORA—Cámara oscuraLa ideología invierte la relación real entre base material eideas.
Fig. 5La ideología presenta la realidad invertida: hace creer que las ideas mandan sobre la vida material, cuando en verdad es la base material la que condiciona las ideas.

Puntos clave

Si el capitalismo explota al proletariado, surge una pregunta inevitable: ¿por qué la mayoría dominada no se rebela y, en buena medida, acepta el orden que la oprime? La respuesta de Marx es su teoría de la ideología, una de sus aportaciones más fértiles y vigentes. La ideología es el conjunto de ideas, valores y representaciones (en la moral, la religión, el derecho, la filosofía, la cultura) que presentan como naturales, eternas y universales unas relaciones sociales que en realidad son históricas y favorables a la clase dominante. La ideología, por tanto, encubre la explotación y la hace aparecer como un orden justo o necesario.
Marx formula esta tesis en La ideología alemana (escrita en 1845-1846 con Engels): «las ideas dominantes de cada época han sido siempre las ideas de la clase dominante». La clase que controla la producción material (la infraestructura) controla también la producción de las ideas (la superestructura): los medios de producción intelectual están en sus manos. Por eso las ideas que circulan como «sentido común» —la sacralidad de la propiedad privada, la libertad del mercado, la idea de que cada uno gana lo que merece— no son verdades neutrales, sino expresiones de los intereses de la burguesía universalizados.
Para captar el mecanismo, Marx recurre a dos imágenes potentes. La primera es la conciencia como reflejo invertido, comparable a la imagen de una cámara oscura: la ideología muestra la realidad «cabeza abajo», haciendo que parezca que las ideas determinan la vida material cuando en verdad es al revés (Fig. 1). La segunda, heredada de su crítica de la religión, es la idea de la religión como «opio del pueblo»: la religión consuela al oprimido prometiéndole una recompensa en el más allá y, al hacerlo, lo adormece, desviando su atención de la transformación de las condiciones materiales de este mundo. La crítica de la religión es, así, el comienzo de toda crítica, porque enseña a desenmascarar toda forma de consuelo ilusorio.
El concepto clave que se opone a la ideología es la conciencia de clase. Mientras el proletariado permanece en la «falsa conciencia» (víctima de la ideología, sin comprender su situación real), es una clase «en sí», una masa explotada que no se reconoce como tal. Cuando toma conciencia de su situación, de sus intereses comunes y de su papel histórico, se convierte en una clase «para sí», capaz de organizarse y de actuar como sujeto revolucionario. La crítica de la ideología tiene, pues, una función práctica y emancipadora: desenmascarar las ideas dominantes es el primer paso para que los oprimidos vean su explotación y puedan transformarla.
Todo el pensamiento de Marx se ordena, en última instancia, hacia un fin: la emancipación humana. Frente a la mera emancipación política (los derechos formales del ciudadano, que Marx considera insuficientes mientras subsista la explotación económica), Marx persigue una emancipación real que suprima las condiciones materiales de la dominación. El comunismo no es para él un ideal abstracto, sino «el movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual»: la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, el fin de la división del trabajo y de la explotación, y la creación de una sociedad de hombres libremente asociados en la que el libre desarrollo de cada uno sea la condición del libre desarrollo de todos. Es el horizonte emancipador que da sentido a toda la crítica.
Ejemplo resuelto

Comentario: «las ideas dominantes son las ideas de la clase dominante»

Comenta la tesis de Marx según la cual «las ideas dominantes de cada época han sido siempre las ideas de la clase dominante» y explica su función ideológica.

  1. 01Base material de las ideas

    La clase que posee los medios de producción material (la infraestructura) controla también los medios de producción intelectual; por eso sus ideas se imponen como dominantes.

  2. 02Universalización de un interés particular

    Esas ideas (sacralidad de la propiedad, libertad de mercado, mérito individual) presentan como universales, naturales y eternas unas relaciones que en realidad son históricas y benefician a la burguesía.

  3. 03Función: encubrir la explotación

    Al hacer aparecer el orden capitalista como justo o necesario, la ideología impide que los dominados perciban su explotación: es falsa conciencia.

  4. 04Salida emancipadora

    Desenmascarar la ideología (mostrar el interés de clase que se oculta tras las ideas «neutrales») es el primer paso para que el proletariado pase de la falsa conciencia a la conciencia de clase.

Resultado: La tesis significa que las ideas dominantes no son verdades neutrales, sino la expresión universalizada de los intereses de la clase dominante; su función es encubrir la explotación. Por eso la crítica de la ideología tiene un sentido emancipador: desvelar ese interés oculto es condición de la transformación social.

Objetivo Selectividad

  • Objetivo Selectividad: definir y explicar la teoría de la ideología («las ideas dominantes son las ideas de la clase dominante») como falsa conciencia que encubre la explotación, relacionándola con la distinción infraestructura/superestructura y con la crítica de la religión («opio del pueblo»).
  • Objetivo Selectividad: explicar el paso de la falsa conciencia a la conciencia de clase (clase «en sí» / clase «para sí») y el sentido del proyecto de emancipación humana frente a la mera emancipación política, valorando su alcance crítico (CE7).
  • Objetivo Selectividad: comentar la tesis «las ideas dominantes de cada época han sido siempre las ideas de la clase dominante», identificando su alcance crítico (la cultura no es neutral).
  • Se valora relacionar la crítica marxista de la ideología con problemas actuales (los medios de comunicación, la publicidad, el «sentido común» dominante) como ejercicio de la CE7.

Errores frecuentes

  • Entender «ideología» en el sentido coloquial actual (un simple conjunto de opiniones o un programa político), en lugar de en el sentido marxista de falsa conciencia que encubre los intereses de la clase dominante presentándolos como universales.
  • Interpretar el «opio del pueblo» como un mero insulto a los creyentes, perdiendo el matiz: para Marx la religión es a la vez «el suspiro de la criatura oprimida» (un consuelo) y un adormecimiento que desvía de la transformación material.
  • Identificar la «falsa conciencia» con una mentira consciente o un engaño deliberado: es una distorsión NO advertida, en la que los dominados asumen como natural y universal un orden que favorece a la clase dominante.
  • Creer que, para Marx, basta con cambiar las ideas para emanciparse: como las ideas dependen de la base material, la emancipación real exige transformar las CONDICIONES económicas, no solo la conciencia.

Repaso activo

Explica la teoría marxista de la ideología a partir de la tesis «las ideas dominantes de cada época han sido siempre las ideas de la clase dominante» y relaciónala con la distinción entre falsa conciencia y conciencia de clase y con el proyecto de emancipación humana.

Recuerdo activo

Recuerda los puntos clave — luego revela.

Fuentes: Currículo de Bachillerato (LOMLOE) — materias y saberes básicos (Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes — educagob)

§ 04

La Escuela de Fráncfort: dialéctica de la Ilustración y razón instrumental#

●●●ProfundizaciónLPBOE-A-2022-5521 · Anexo II · Historia de la Filosofía · Bloque C · marx-y-la-critica-del-capitalismo

La dialéctica de la Ilustración: la inversión de la razón

La dialéctica de la Ilustración: la inversión de la razónGrafo, Ilustración: liberar del mito → Razón, Razón → Razón instrumental (dominio), Razón instrumental (dominio) → Nuevo mito y dominación, Nuevo mito y dominación → Ilustración: liberar del mitoIlustración:liberar del mitoRazónRazóninstrumental(dominio)Nuevo mito ydominación
Fig. 6La razón que prometía emancipar se invierte en su contrario: la Ilustración recae en mitología y la liberación deviene nueva dominación.

Puntos clave

La Escuela de Fráncfort designa al grupo de pensadores reunidos en torno al Instituto de Investigación Social de Fráncfort, fundado en 1923, cuyos nombres principales son Max Horkheimer, Theodor W. Adorno, Herbert Marcuse y, en una segunda generación, Jürgen Habermas. Su proyecto recibe el nombre de teoría crítica, que Horkheimer opone a la «teoría tradicional»: mientras esta se limita a describir la realidad como si fuera un dato neutral, la teoría crítica analiza la sociedad para desvelar sus mecanismos de dominación y orientar su transformación emancipadora. Es, en este sentido, heredera de Marx, pero un marxismo renovado y cruzado con el psicoanálisis de Freud y con otras corrientes.
El contexto histórico es decisivo y la PAU lo valora: la teoría crítica madura es una respuesta a la catástrofe del siglo XX. Estos pensadores, en su mayoría judíos, hubieron de exiliarse del nazismo (varios a Estados Unidos), y su gran pregunta es por qué la humanidad, en lugar de avanzar hacia un estado verdaderamente humano, «se hunde en un nuevo género de barbarie». La promesa ilustrada de que la razón y el progreso traerían libertad y felicidad había desembocado en Auschwitz, en el estalinismo y en la sociedad de consumo. ¿Cómo es posible que el proyecto de la Ilustración haya producido sus contrarios?
La obra fundamental que responde a esa pregunta es la Dialéctica de la Ilustración (1944-1947), de Horkheimer y Adorno (Fig. 1). Su tesis central es que la Ilustración —entendida en sentido amplio como el proyecto de la razón que pretende liberar al ser humano del mito, del miedo y de la naturaleza mediante el conocimiento— contiene una contradicción interna que la hace revertir en su contrario, en una nueva forma de dominación y de mito. La razón que iba a emancipar se ha convertido en un instrumento de opresión. «El mito es ya Ilustración, y la Ilustración recae en mitología», escriben: el dominio de la naturaleza exterior por el conocimiento se vuelve dominio del ser humano sobre el ser humano y represión de su propia naturaleza interior.
El concepto clave de este diagnóstico es la razón instrumental (Fig. 2). La razón moderna ha degenerado en una razón puramente instrumental o «calculadora»: una razón que solo se pregunta por los medios más eficaces para alcanzar un fin, pero que ya no es capaz de preguntarse por la racionalidad o la bondad de los fines mismos. Es la razón de la técnica, del cálculo y de la eficacia, que reduce todo —la naturaleza, las personas— a objeto manipulable y calculable. Frente a ella, la razón crítica u «objetiva» (la que se interroga por los fines, por lo justo y lo verdadero) queda eclipsada. La razón instrumental, al renunciar a juzgar los fines, se vuelve dócil instrumento de cualquier poder, y por eso pudo ponerse al servicio de la barbarie.
De este diagnóstico se siguen análisis muy actuales. Adorno y Horkheimer denuncian la industria cultural: bajo el capitalismo avanzado, la cultura se ha convertido en mercancía producida en serie (cine, radio, música popular) que, lejos de liberar, uniformiza la conciencia, fabrica falsas necesidades y adormece la capacidad crítica, integrando a los individuos en el sistema. Marcuse, en El hombre unidimensional (1964), describe una sociedad que anula la dimensión crítica y negativa del pensamiento: produce un «hombre unidimensional» satisfecho y sin capacidad de oponerse, dominado por una «represión sobrante» que ya no necesita la coacción porque ha colonizado los propios deseos. La teoría crítica prolonga así la crítica marxista de la ideología, pero desplazada de la economía a la cultura, la técnica y la razón.

Razón instrumental frente a razón crítica

Razón instrumental frente a razón críticaTabla con 3 columnas y 3 filas, Datos: Razón instrumental · Razón crítica (objetiva); Se ocupa de · Los medios eficaces · Los fines (lo justo, lo verdadero); ¿Juzga los fines? · No · Sí; Efecto · Domina y manipula · Orienta la emancipación, celda destacada: Orienta la emancipaciónRAZÓN INSTRUMENTALRAZÓN CRÍTICA(OBJETIVA)SE OCUPA DELos medios eficacesLos fines (lo justo, loverdadero)¿JUZGA LOS FINES?NoSíEFECTODomina y manipulaOrienta la emancipaciónLa Escuela de Fráncfort denuncia la reducción de la razón amero cálculo de medios.
Fig. 7La modernidad ha reducido la razón a razón instrumental (cálculo de medios) y ha eclipsado la razón crítica que juzga los fines.
Ejemplo resuelto

¿Por qué la razón ilustrada produjo barbarie?

Explica cómo, según la Dialéctica de la Ilustración, una razón que prometía emancipar al ser humano pudo desembocar en nuevas formas de dominación y barbarie.

  1. 01La promesa ilustrada

    La Ilustración (la razón) se propone liberar al ser humano del mito, del miedo y de la sujeción a la naturaleza mediante el conocimiento y el progreso.

  2. 02La degeneración en razón instrumental

    Ese proyecto reduce la razón a cálculo de medios eficaces para dominar la naturaleza; la razón olvida preguntarse por los fines (por lo justo, lo verdadero, lo humano).

  3. 03Del dominio de la naturaleza al dominio del hombre

    La lógica del dominio se vuelve sobre el propio ser humano: la técnica y el cálculo someten a las personas, reducidas a objetos manipulables, y reprimen su naturaleza interior.

  4. 04La inversión

    Al renunciar a juzgar los fines, la razón instrumental se pone al servicio de cualquier poder; por eso «la Ilustración recae en mitología» y la liberación se invierte en nueva dominación (Auschwitz, industria cultural).

Resultado: La razón ilustrada produjo barbarie porque degeneró en razón puramente instrumental: una razón que calcula medios pero ya no juzga los fines se convierte en instrumento de dominio sobre la naturaleza y sobre el ser humano. Esa es la «dialéctica» de la Ilustración: su propia lógica la invierte en su contrario.

Objetivo Selectividad

  • Objetivo Selectividad: explicar la tesis central de la Dialéctica de la Ilustración de Horkheimer y Adorno (la razón emancipadora se invierte en dominación: «la Ilustración recae en mitología») y el concepto de razón instrumental (razón sobre los medios que ya no juzga los fines).
  • Objetivo Selectividad: situar la teoría crítica en su contexto (respuesta a la barbarie del siglo XX) y relacionarla con la herencia de Marx, exponiendo análisis como la industria cultural (Adorno/Horkheimer) o el hombre unidimensional (Marcuse) y aplicándolos a problemas actuales —consumismo, cultura de masas, tecnología— (CE7).
  • Objetivo Selectividad: situar a los autores (Horkheimer, Adorno, Marcuse, Habermas) y el Instituto de Fráncfort (1923), y explicar la «teoría crítica» como una teoría orientada a la emancipación, no solo a describir.
  • Se valora relacionar el diagnóstico (una razón que se vuelve dominación) con la barbarie del siglo XX (Auschwitz), que estos pensadores, en su mayoría judíos exiliados, intentan comprender.

Errores frecuentes

  • Confundir la «Ilustración» que critican Horkheimer y Adorno (el proyecto general de la razón ilustrada y su lógica de dominio) con el siglo XVIII concreto: la Dialéctica de la Ilustración hace una crítica filosófica amplia, no solo histórica.
  • Interpretar la teoría crítica como un simple rechazo de la razón o un irracionalismo: lo que critican es la DEGENERACIÓN de la razón en razón instrumental, no la razón misma, cuya dimensión crítica quieren recuperar.
  • Confundir la teoría crítica con el marxismo ortodoxo: lo hereda (la crítica del capitalismo), pero desplaza el foco de la economía a la CULTURA, la razón y la psicología, y abandona el optimismo revolucionario.
  • Reducir la «industria cultural» a una crítica elitista del entretenimiento: denuncia que la cultura de masas, mercantilizada, uniformiza la conciencia y desactiva la crítica, no que el ocio popular sea «vulgar».

Repaso activo

Explica la tesis central de la Dialéctica de la Ilustración (la inversión de la razón emancipadora en dominación) y el concepto de razón instrumental, y relaciónalos con un fenómeno actual (por ejemplo, la cultura de masas, el consumismo o el uso de la tecnología).

Recuerdo activo

Recuerda los puntos clave — luego revela.

Fuentes: Real Decreto 243/2022 — enseñanzas mínimas del Bachillerato (saberes básicos, Anexo II) (Gobierno de España — Boletín Oficial del Estado (BOE))

§ 05

Hannah Arendt: totalitarismo y banalidad del mal#

●●●ProfundizaciónLPBOE-A-2022-5521 · Anexo II · Historia de la Filosofía · Bloque C · marx-y-la-critica-del-capitalismo

El totalitarismo como forma de dominación nueva

El totalitarismo como forma de dominación nuevaGrafo, Totalitarismo → Ideología total, Totalitarismo → Terror como esencia, Totalitarismo → Líder y partido único, Totalitarismo → Sin espacio públicoTotalitarismoIdeologíatotalTerror comoesenciaLíder ypartido únicoSin espaciopúblico
Fig. 8Para Arendt el totalitarismo no es una tiranía más, sino una dominación total inédita que se asienta sobre la sociedad de masas.

Puntos clave

Hannah Arendt (1906-1975), pensadora judía alemana discípula de Heidegger y de Jaspers, hubo de huir del nazismo y se nacionalizó estadounidense. Su obra, aunque comparte con Marx y con Fráncfort la preocupación por la dominación y por la catástrofe del siglo XX, no es propiamente marxista: Arendt es una pensadora de la política que analiza la libertad, la acción y, sobre todo, el fenómeno radicalmente nuevo del totalitarismo. Cierra este tema porque ofrece la reflexión filosófica más penetrante sobre la barbarie política contemporánea y porque conecta directamente con la competencia de analizar problemas actuales (CE7).
En Los orígenes del totalitarismo (1951) Arendt sostiene que el totalitarismo (encarnado en el nazismo y en el estalinismo) es una forma de dominación inédita en la historia, distinta de la tiranía o el despotismo tradicionales (Fig. 1). No se limita a oprimir desde fuera, sino que aspira a la dominación TOTAL: a controlar la vida entera del individuo, incluso su pensamiento. Sus rasgos característicos son una ideología total que pretende explicarlo todo con una lógica férrea (la lucha de razas, la lucha de clases) y predecir el curso de la historia; el terror como esencia del régimen (no solo medio para eliminar enemigos, sino para aterrorizar a una población ya sometida); la figura del líder y el partido único de masas; y, en su forma extrema, los campos de concentración y exterminio, «laboratorios» donde se ensaya la destrucción de la persona humana y de su espontaneidad.
Arendt subraya una condición previa del totalitarismo: la aparición de la sociedad de masas y del hombre-masa, individuos aislados, desarraigados y superfluos, que han perdido sus vínculos sociales y políticos tras las crisis de entreguerras. Esa soledad y ese desarraigo son el terreno en el que prende el totalitarismo, que ofrece a los individuos aislados una pertenencia ficticia (el movimiento, la raza, la clase) y una explicación total del mundo. El totalitarismo destruye, además, el espacio público y la pluralidad: aniquila la posibilidad de la acción política libre y concertada entre seres humanos distintos, que para Arendt es la esencia misma de la política y de la libertad.
El segundo gran aporte de Arendt nace de su cobertura del juicio al criminal nazi Adolf Eichmann en Jerusalén (1961), recogida en Eichmann en Jerusalén (1963), cuyo subtítulo da nombre a su tesis más célebre y discutida: «la banalidad del mal» (Fig. 2). Arendt esperaba encontrar un monstruo, un sádico demoníaco; halló, en cambio, a un hombre mediocre, gris, ni especialmente inteligente ni patológicamente cruel, un burócrata cumplidor que se limitaba a obedecer órdenes y a hacer bien su trabajo (organizar la deportación de millones de personas) sin reflexionar sobre lo que hacía. El mal monstruoso podía proceder, pues, de la pura ausencia de pensamiento.
La «banalidad del mal» no significa, por tanto, que el mal sea poca cosa o que disculpe al criminal —Arendt no lo absuelve—, sino que el mal extremo puede no tener raíces profundas: puede brotar de la incapacidad de pensar, de la renuncia a juzgar por sí mismo, de la sumisión irreflexiva a la autoridad y al lenguaje del régimen. Lo terrible de Eichmann era su irreflexión: la falta de un diálogo interior consigo mismo que le permitiera distinguir el bien del mal. De ahí la conclusión filosófica de Arendt: pensar y juzgar son actividades morales y políticas decisivas, las únicas que pueden prevenir la repetición de la barbarie. Esta tesis tiene una vigencia evidente para analizar la obediencia, la responsabilidad individual y la deriva autoritaria en cualquier época, lo que la convierte en un cierre idóneo de la tradición crítica.

La banalidad del mal: la ausencia de pensamiento

La banalidad del mal: la ausencia de pensamientoGrafo, Burócrata obediente (Eichmann) → Ausencia de pensamiento, Ausencia de pensamiento → Mal extremoBurócrataobediente(Eichmann)Ausencia depensamientoMal extremo
Fig. 9Eichmann no era un monstruo, sino un burócrata irreflexivo: el mal extremo brotó de la ausencia de pensamiento y de juicio.
Ejemplo resuelto

Comentario: el sentido de la «banalidad del mal»

Explica qué quiere decir Hannah Arendt con la expresión «banalidad del mal» y por qué NO significa que disculpe al criminal nazi.

  1. 01El contexto

    Arendt cubre el juicio a Adolf Eichmann, alto responsable de la logística de la deportación de judíos. Esperaba un monstruo sádico y demoníaco.

  2. 02El hallazgo

    Eichmann resultó ser un hombre mediocre y gris, un burócrata cumplidor que «solo obedecía órdenes» y hacía bien su trabajo sin pensar en lo que significaba.

  3. 03La tesis

    El mal extremo no procedía de una maldad profunda o demoníaca, sino de la pura irreflexión: la incapacidad de pensar y de juzgar por sí mismo, de mantener un diálogo interior que distinga el bien del mal. El mal era «banal» en su origen, no en sus efectos.

  4. 04Por qué no lo disculpa

    Que el mal nazca de la ausencia de pensamiento no exime de responsabilidad: precisamente porque cada uno DEBE pensar y juzgar, renunciar a hacerlo es culpable. Arendt subraya la responsabilidad, no la excusa.

Resultado: La «banalidad del mal» significa que el mal extremo puede no tener raíces demoníacas, sino brotar de la irreflexión y de la renuncia a juzgar. Lejos de disculpar a Eichmann, la tesis acentúa su responsabilidad y convierte el pensar y el juzgar en deberes morales y políticos capaces de prevenir la barbarie.

Objetivo Selectividad

  • Objetivo Selectividad: explicar qué entiende Arendt por totalitarismo como forma de dominación NUEVA (ideología total, terror como esencia, dominación total, destrucción del espacio público y de la pluralidad) y distinguirlo de la tiranía o el despotismo tradicionales.
  • Objetivo Selectividad: explicar con precisión la tesis de la «banalidad del mal» a partir del caso Eichmann (el mal como ausencia de pensamiento y de juicio, no como maldad demoníaca) y valorar su alcance para problemas actuales: obediencia, responsabilidad, importancia de pensar y juzgar (CE7).
  • Objetivo Selectividad: explicar la sociedad de masas y el individuo «superfluo» (aislado, desarraigado) como el terreno del que se nutre el totalitarismo (la «soledad organizada»).
  • Se valora relacionar la «ausencia de pensamiento» de Eichmann con la defensa arendtiana del pensar y el juzgar, y con la acción, la pluralidad y el espacio público como núcleo de la política.

Errores frecuentes

  • Entender la «banalidad del mal» como que el mal es trivial o que Arendt disculpa a Eichmann: la tesis es que el mal extremo puede brotar de la ausencia de pensamiento, lo que no exime de responsabilidad sino que la subraya.
  • Equiparar el totalitarismo con cualquier dictadura o tiranía: para Arendt es una forma específicamente moderna y nueva, basada en la dominación total, la ideología y el terror, y ligada a la sociedad de masas.
  • Reducir a Arendt a la «banalidad del mal», olvidando el conjunto de su obra: el análisis del totalitarismo y su teoría de la acción, la pluralidad y el espacio público como lo propio de la política.
  • Creer que «solo obedecía órdenes» exime de responsabilidad en Arendt: precisamente su tesis es que la obediencia irreflexiva NO exime; cada persona conserva la capacidad —y el deber— de pensar y juzgar.

Repaso activo

Explica la tesis de la «banalidad del mal» de Hannah Arendt a partir del caso Eichmann y razona por qué, según ella, la ausencia de pensamiento y de juicio puede estar en el origen del mal extremo. Valora la vigencia de esta idea para pensar la obediencia y la responsabilidad hoy.

Recuerdo activo

Recuerda los puntos clave — luego revela.

Fuentes: Real Decreto 534/2024 — Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) (Gobierno de España — Boletín Oficial del Estado (BOE))

Contenido

Sección -- / 05

    • 01Marx: materialismo histórico y crítica de la economía capitalista○
    • 02Alienación, plusvalía y lucha de clases◐
    • 03La crítica de la ideología y la emancipación◐
    • 04La Escuela de Fráncfort: dialéctica de la Ilustración y razón instrumental●
    • 05Hannah Arendt: totalitarismo y banalidad del mal●

0/5 Leídos

De los apuntes a la práctica

Marx y la crítica del capitalismo

Refuerza este tema con preguntas de la base de preguntas.

~34
min
3
Competencias
Practicar

Referencias y fuentes

Fuentes

Gobierno de España — Boletín Oficial del Estado (BOE)

  • Real Decreto 243/2022 — enseñanzas mínimas del Bachillerato (saberes básicos, Anexo II)
  • Real Decreto 534/2024 — Prueba de Acceso a la Universidad (PAU)

Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes — educagob

  • Currículo de Bachillerato (LOMLOE) — materias y saberes básicos

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