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Apuntes/Historia de España/La lucha por la igualdad y las mujeres en la historia
Apuntes · Historia de EspañaES · Selectividad

La lucha por la igualdad y las mujeres en la historia

Este tema reconstruye los movimientos y conflictos sociales de la España contemporánea —el asociacionismo obrero, los sindicatos y la conflictividad laboral— y, sobre todo, incorpora la perspectiva de género al análisis histórico: los mecanismos de dominación que relegaron a las mujeres a la subordinación, su papel real en la sociedad española y el largo proceso de emancipación femenina culminado en la conquista de derechos como el sufragio (1931). Dentro del currículo de Historia de España de 2.º de Bachillerato responde de lleno a la CE7 (incorporar la perspectiva de género y la investigación sobre el movimiento feminista) y a la CE4 (toma de conciencia de la diversidad social, los movimientos y conflictos sociales), y es contenido plenamente evaluable en la fase de acceso de la Selectividad / PAU.

4 secciones·~27 min de lectura·3 competencias·Nivel Estándar 2 · Profundización 2·Revisado · 07/2026

T·0777 / 12
Perfil de examen
CE7 · Incorporar la perspectiva de género en el análisis de la España actual y de su historia, a través de la contextualización histórica de fuentes literarias y artísticas y la investigación sobre el movimiento feminista.CE4 · Tomar conciencia de la diversidad social a través del análisis multidisciplinar de los cambios y continuidades de la sociedad española, los movimientos y conflictos sociales.Criterio de evaluación asociado: investigar y argumentar el papel de las mujeres y del feminismo, contextualizando fuentes literarias y artísticas y reconociendo los mecanismos de dominación de género.
Operadores:analizaexplicacompararelacionainterpretacomentarazonainvestigalocalizajustifica

nivel básico

Como materia común de la fase de acceso, basta con explicar el asociacionismo obrero y la conflictividad social, reconocer los mecanismos de dominación de género, conocer el papel de las mujeres en la historia de España y datar los grandes hitos del feminismo, muy en especial la conquista del sufragio femenino en 1931.

nivel avanzado

Para una respuesta sobresaliente conviene contextualizar fuentes literarias y artísticas con perspectiva de género, distinguir las olas del feminismo (sufragismo frente a feminismo de los derechos civiles) y razonar el debate parlamentario de 1931 entre Clara Campoamor y Victoria Kent con argumentos de cada postura, evitando juicios anacrónicos.

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Contenido · 4 secciones▾
  1. La lucha por la igualdad y las mujeres en la historia
    • 01Movimientos sociales y asociacionismo obrero◐
    • 02Los mecanismos de dominación de género en la historia◐
    • 03Mujeres en la historia de España: del siglo XIX al XX●
    • 04El movimiento feminista y la conquista de derechos●
§ 01

Movimientos sociales y asociacionismo obrero#

●●○EstándarLPBOE-A-2022-5521 · historia-de-espana · Bloque A — los movimientos y conflictos sociales y el asociacionismo obrero

Puntos clave

La industrialización y la consolidación de una sociedad de clases generaron, a lo largo del siglo XIX y el primer tercio del XX, una intensa conflictividad social que el proletariado canalizó mediante el asociacionismo obrero: la organización colectiva en sociedades de resistencia, sindicatos y partidos para defender sus intereses frente al capital. Comprender la cronología de ese movimiento (Fig. 1) es imprescindible para explicar las huelgas, los conflictos y la transformación social que recorren toda la época contemporánea, y constituye el primer saber básico del tema.

Línea temporal del asociacionismo obrero español

Asociacionismo obrero españolLínea de tiempo de 1860 a 1915, 1868: AIT, 1879: PSOE, 1888: UGT, 1909: Semana Trágica, 1910: CNT18601915año1868AIT1879PSOE1888UGT1909Semana Trágica1910CNT
El movimiento obrero español arrancó con un primer asociacionismo de inspiración ludita y mutualista (incendio de la fábrica Bonaplata en Barcelona, 1835; primeras sociedades de socorros mutuos), pero adquirió forma madura con la llegada de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT, la Primera Internacional) en 1868, tras la Revolución Gloriosa. De ella brotaron las dos grandes ramas del obrerismo organizado: la anarquista, mayoritaria en Cataluña y el campo andaluz, partidaria de la acción directa y del sindicalismo revolucionario, y la marxista o socialista, que se dotó de partido (PSOE, fundado por Pablo Iglesias en 1879) y de sindicato (UGT, 1888) para combinar la organización de clase con la acción electoral.
El sindicalismo de masas culminó en el primer tercio del siglo XX con dos grandes centrales contrapuestas: la anarcosindicalista CNT (Confederación Nacional del Trabajo, 1910), vinculada después a la FAI (1927), y la socialista UGT. La conflictividad alcanzó momentos críticos como la Semana Trágica de Barcelona (1909) —estallido antimilitarista y anticlerical desencadenado por el embarque de reservistas hacia la guerra de Marruecos—, la huelga general revolucionaria de 1917 y el «trienio bolchevique» andaluz (1918-1920), expresiones de una cuestión social no resuelta por el régimen de la Restauración.
Conviene retener que el asociacionismo obrero no fue solo masculino: en torno a los sindicatos y partidos también se organizaron las trabajadoras, y de ese cruce entre la cuestión social y la cuestión de género nacería buena parte del feminismo obrero español. Estudiar los movimientos y conflictos sociales con esta mirada —la que pide la CE4— permite reconocer la diversidad de la sociedad española y entender que la lucha por la igualdad tuvo un componente de clase y un componente de género profundamente entrelazados.
La historiografía ha debatido largamente por qué el anarquismo alcanzó en España una fuerza que no tuvo en casi ningún otro país europeo, donde el socialismo marxista se impuso con claridad. Se han apuntado factores como el peso del campesinado jornalero del sur, el atraso industrial, la debilidad del Estado liberal o la propia represión, sin que exista una explicación única. En perspectiva larga, aquel obrerismo dividido y combativo desembocaría en el protagonismo sindical de la Segunda República y sería duramente reprimido por el franquismo, de modo que conocer sus orígenes decimonónicos resulta imprescindible para comprender los grandes conflictos del siglo XX español.
Ejemplo resuelto

Datar y explicar las dos ramas del obrerismo

Explica las dos grandes ramas en que se dividió el movimiento obrero español tras la llegada de la Primera Internacional (AIT, 1868), indicando su organización sindical y su estrategia. Data las cuatro organizaciones obreras fundamentales del periodo.

  1. 01Identificar el origen

    La Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) llegó a España en 1868, tras la Revolución Gloriosa, y de ella nacieron las dos grandes ramas del obrerismo organizado.

  2. 02La rama anarquista

    Mayoritaria en Cataluña y el campo andaluz, rechazaba el Estado y la política parlamentaria y defendía la acción directa y el sindicalismo revolucionario; su gran central fue la CNT.

  3. 03La rama socialista

    De base marxista, se organizó en partido (PSOE) y sindicato (UGT) para combinar la organización de clase con la acción electoral, aceptando el uso del poder del Estado.

  4. 04Datar las organizaciones

    PSOE 1879 (fundado por Pablo Iglesias); UGT 1888; CNT 1910; FAI 1927.

Resultado: Tras la llegada de la AIT en 1868, el movimiento obrero español se dividió en una rama anarquista (acción directa, sindicalismo revolucionario, central CNT de 1910) y una rama socialista (PSOE de 1879 y UGT de 1888, partido y sindicato con acción electoral); la FAI se constituyó en 1927.

Objetivo Selectividad

  • Objetivo Selectividad: el alumnado debe explicar el origen y la evolución del asociacionismo obrero español (de las primeras sociedades de resistencia y la AIT de 1868 a las grandes centrales CNT y UGT), distinguiendo la rama anarquista de la socialista y datando con precisión las organizaciones clave (PSOE 1879, UGT 1888, CNT 1910, FAI 1927).
  • Es frecuente que la PAU pida comentar un episodio de conflictividad social a partir de un texto, una imagen o un dato; se valora datar hitos como la Semana Trágica (1909) y la huelga general de 1917, y relacionar la conflictividad con la incapacidad del sistema de la Restauración para integrar a las clases trabajadoras.
  • Objetivo Selectividad: el alumnado debe definir con precisión los conceptos clave del obrerismo —sociedad de resistencia, sindicato, acción directa, anarcosindicalismo y huelga general revolucionaria— y aplicarlos al comentar un texto o cartel sindical de finales del XIX o principios del XX.
  • Se evalúa la capacidad de relacionar el crecimiento del movimiento obrero con el contexto internacional (la Primera y la Segunda Internacional, el impacto de la Revolución rusa de 1917) y de situar cronológicamente los grandes ciclos de conflictividad del primer tercio del siglo XX.

Errores frecuentes

  • Confundir las dos grandes ramas del obrerismo: la anarquista (CNT, acción directa, rechazo del Estado y de la política parlamentaria) y la socialista (PSOE/UGT, organización de partido y acción electoral). No son lo mismo ni comparten estrategia.
  • Datar mal la Semana Trágica o atribuirla a una sola causa: ocurrió en Barcelona en 1909 y fue un estallido complejo —antimilitarista (movilización de reservistas para Marruecos) y anticlerical— y no una simple huelga laboral.
  • Creer que el anarquismo rechazaba toda organización: lo que rechazaba era el Estado y la acción parlamentaria, pero se dotó de potentes estructuras sindicales como la CNT (1910). Anarquismo no equivale a desorden, sino a una forma distinta de organización basada en la acción directa.
  • Confundir partido y sindicato dentro del socialismo: el PSOE (1879) era el partido político y la UGT (1888) el sindicato, dos organizaciones distintas aunque hermanas. Del mismo modo, en el anarcosindicalismo la CNT era el sindicato y la FAI (1927) el grupo que buscaba orientarlo ideológicamente.

Repaso activo

Ejercicio de práctica: elabora un cuadro comparativo de las dos grandes ramas del movimiento obrero español (anarquista y socialista) atendiendo a cuatro criterios —actitud ante el Estado, vía de acción, organización sindical asociada y fecha aproximada de aparición— y redacta una conclusión que explique por qué la Semana Trágica de 1909 es un buen ejemplo de la conflictividad social del periodo.

Recuerdo activo

Recuerda los puntos clave — luego revela.

Fuentes: Real Decreto 243/2022 — enseñanzas mínimas del Bachillerato (saberes básicos, Anexo II) (Gobierno de España — Boletín Oficial del Estado (BOE))

§ 02

Los mecanismos de dominación de género en la historia#

●●○EstándarLPBOE-A-2022-5521 · historia-de-espana · Bloque A — los mecanismos de dominación de género a lo largo de la historia (perspectiva de género)

Puntos clave

Incorporar la perspectiva de género al análisis histórico —el aprendizaje central de la CE7— exige preguntarse por qué, a lo largo de los siglos, las mujeres quedaron sistemáticamente subordinadas a los hombres en el espacio público, jurídico, económico y cultural. La respuesta no está en una supuesta inferioridad natural, sino en un conjunto de mecanismos de dominación de género construidos histórica y socialmente que conviene identificar con claridad (Fig. 2) antes de estudiar la historia de las mujeres en España.

Esquema de los mecanismos de dominación de género

Mecanismos de dominación de géneroTabla con 2 columnas y 3 filas, Datos: Ámbito · Mecanismos; Jurídico-político · Sin voto hasta 1931 · licencia marital (C. Civil 1889); Económico-laboral · Esfera privada · salario inferior; Educativo-cultural · Educación tardía · «ángel del hogar»ÁMBITOMECANISMOSJurídico-políticoSin voto hasta 1931 ·licencia marital (C. Civil1889)Económico-laboralEsfera privada · salarioinferiorEducativo-culturalEducación tardía · «ángeldel hogar»
El primer mecanismo es el jurídico-político: durante buena parte de la época contemporánea las mujeres carecieron de plenos derechos civiles y políticos. El Código Civil de 1889 consagró la subordinación legal de la mujer casada bajo la autoridad del marido (la potestad marital y la licencia marital, que la obligaban a obtener el permiso del esposo para numerosos actos jurídicos y económicos), y el derecho de sufragio les estuvo vedado hasta 1931. La ciudadanía política se concibió, durante todo el siglo XIX, como un atributo masculino.
El segundo mecanismo es el económico y laboral, articulado en torno a la separación de esferas: a la mujer se le asignaba el ámbito privado o doméstico (el «ángel del hogar», ideal burgués decimonónico) y al hombre el ámbito público y productivo. Cuando las mujeres trabajaban fuera del hogar —y las obreras lo hacían masivamente—, percibían salarios muy inferiores por el mismo trabajo y se las relegaba a empleos considerados menos cualificados, lo que perpetuaba su dependencia económica. El tercer mecanismo es el educativo y cultural: el acceso de las mujeres a la educación secundaria y universitaria fue tardío y limitado, y la cultura dominante —reforzada por la religión y por la literatura— difundía un modelo de feminidad sumisa, doméstica y maternal.
Es fundamental usar con rigor el concepto de género, entendido como la construcción social y cultural de los roles atribuidos a hombres y mujeres, distinta del sexo biológico. Estos mecanismos no fueron inmutables: la propia historia muestra su transformación gracias a los movimientos sociales y al feminismo. Analizar fuentes literarias y artísticas con esta clave —como propone expresamente la CE7— permite desvelar cómo el arte y la literatura unas veces reprodujeron estos modelos de dominación y otras los pusieron en cuestión, y evita el error de proyectar sobre el pasado los derechos del presente.
Conviene añadir una precisión que la historiografía de género subraya: estos mecanismos no operaban de forma aislada, sino entrelazados y reforzándose entre sí, y afectaban de modo distinto a las mujeres según su clase social. La subordinación jurídica pesaba sobre todas, pero una obrera sumaba a ella la explotación laboral y la miseria, mientras una mujer burguesa quedaba confinada en el ideal doméstico. La religión y la moral dominante prestaron una legitimación cultural decisiva a este orden. Entender esta trama —sin proyectar sobre ella categorías actuales— es lo que permite analizar con rigor histórico las fuentes que propone la CE7.
Ejemplo resuelto

Identificar mecanismos de dominación en una fuente

El Código Civil de 1889 obligaba a la mujer casada a obtener la «licencia marital» de su esposo para realizar numerosos actos jurídicos y económicos. Explica a qué mecanismo de dominación de género corresponde esta norma y relaciónalo con la falta de derechos políticos de las mujeres en el siglo XIX.

  1. 01Identificar el mecanismo

    La licencia marital del Código Civil de 1889 es un mecanismo de dominación de tipo jurídico-político: la ley situaba a la mujer casada bajo la autoridad del marido y la privaba de plena capacidad de obrar.

  2. 02Explicar su alcance

    La mujer necesitaba el permiso del esposo para administrar bienes, ejercer el comercio o disponer de su salario, lo que la convertía en jurídicamente dependiente.

  3. 03Relacionar con lo político

    Esta subordinación civil se correspondía con la exclusión política: la ciudadanía con derecho a voto se concibió como masculina, y las mujeres no obtuvieron el sufragio hasta 1931.

  4. 04Concluir con perspectiva de género

    Ambas normas muestran que la subordinación femenina no era natural, sino una construcción jurídica e institucional —un mecanismo de género— que el feminismo y la Segunda República comenzarían a desmontar.

Resultado: La licencia marital es un mecanismo de dominación jurídico-político que sometía legalmente a la mujer casada a su marido; se corresponde con la exclusión del sufragio (vigente hasta 1931) y demuestra que la subordinación femenina era una construcción social y legal, no un hecho natural.

Objetivo Selectividad

  • Objetivo Selectividad: el alumnado debe identificar y explicar los principales mecanismos de dominación de género (jurídico-político, económico-laboral y educativo-cultural) y manejar con precisión el concepto de género como construcción social, distinto del sexo biológico.
  • Se valora especialmente la capacidad de contextualizar históricamente una fuente literaria o artística desde la perspectiva de género —tal como pide la CE7— y de razonar sin anacronismos por qué las mujeres carecían de derechos que hoy consideramos básicos.
  • Objetivo Selectividad: el alumnado debe explicar el contenido y las consecuencias de la potestad y la licencia maritales que el Código Civil de 1889 impuso a la mujer casada, y relacionar esa subordinación jurídica con la exclusión de las mujeres de la ciudadanía política hasta 1931.
  • Se valora la capacidad de distinguir la «separación de esferas» (ámbito público masculino frente a ámbito privado femenino) y de comentar el modelo del «ángel del hogar» como ideal burgués decimonónico que perpetuaba la dependencia económica de la mujer.

Errores frecuentes

  • Confundir sexo y género: el sexo es la diferencia biológica, mientras que el género es la construcción social y cultural de los roles asignados a hombres y mujeres, que es precisamente lo que cambia a lo largo de la historia.
  • Juzgar el pasado con criterios del presente (anacronismo): afirmar que «las mujeres no querían derechos» o que «era lo normal» en lugar de explicar los mecanismos históricos concretos que las mantenían subordinadas.
  • Creer que todas las mujeres se limitaban al hogar: el ideal del «ángel del hogar» era un modelo burgués, pero millones de mujeres trabajaban —en el campo, la fábrica, el servicio doméstico o el taller—, aunque con salarios inferiores y en empleos considerados menos cualificados.
  • Reducir la dominación de género a una simple «mentalidad de la época»: no fue solo cuestión de costumbres, sino un orden respaldado por la ley (el Código Civil), por la estructura económica (salarios y empleos) y por las instituciones educativas y religiosas. Tenía, pues, una base material e institucional, no meramente cultural.

Repaso activo

Ejercicio de práctica: a partir del ideal burgués del «ángel del hogar», redacta un texto que explique los tres grandes mecanismos de dominación de género (jurídico, económico y cultural) en la España contemporánea y razona la diferencia entre los conceptos de sexo y género, ilustrándolo con un ejemplo de fuente literaria o artística que conozcas.

Recuerdo activo

Recuerda los puntos clave — luego revela.

Fuentes: Currículo de Bachillerato (LOMLOE) — materias y saberes básicos (Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes — educagob)

§ 03

Mujeres en la historia de España: del siglo XIX al XX#

●●●ProfundizaciónLPBOE-A-2022-5521 · historia-de-espana · Bloque A — la historia de las mujeres y su papel en la sociedad española; la emancipación femenina

Puntos clave

Frente al silencio tradicional de la historiografía, la perspectiva de género rescata el papel real —y frecuentemente invisibilizado— de las mujeres en la sociedad española contemporánea: como trabajadoras, escritoras, pensadoras, militantes y protagonistas de la vida pública. Recuperar a estas figuras (Fig. 3) y comprender el proceso de su emancipación es un saber básico del tema y el corazón de la investigación que la CE7 invita a realizar.

Avances y retroceso del papel de las mujeres (siglo XIX a franquismo)

Avances y retroceso del papel de las mujeresLínea de tiempo de 1850 a 1975, 1875: Pioneras (Arenal · Pardo Bazán), 1931: 2.ª República: sufragio, igualdad, divorcio, 1937: Guerra Civil: milicianas · Montseny ministra, 1960: Franquismo: retroceso (Sección Femenina)18501975año1875Pioneras (Arenal· Pardo Bazán)19312.ª República:sufragio, igual…1937Guerra Civil:milicianas · Mo…1960Franquismo:retroceso (Secc…
En el siglo XIX destacan dos figuras pioneras de signo distinto. Concepción Arenal (1820-1893), escritora, pensadora y reformista social, denunció la situación de las mujeres y de los presos y defendió su instrucción en obras como «La mujer del porvenir»; tuvo que asistir disfrazada de hombre a las clases de la universidad. Emilia Pardo Bazán (1851-1921), gran novelista naturalista y ensayista, reivindicó la educación de la mujer y fue nombrada en 1916 catedrática de Literaturas Contemporáneas de Lenguas Neolatinas en la Universidad Central de Madrid —una cátedra creada para ella y boicoteada por buena parte del claustro—, además de presidir la Sección de Literatura del Ateneo de Madrid. Ambas demuestran que las mujeres participaron en la cultura y el pensamiento pese a los obstáculos.
El primer tercio del siglo XX trajo una incorporación creciente de las mujeres a la educación, al trabajo asalariado y a la vida pública, y el surgimiento de un feminismo más organizado. En el ámbito obrero sobresale Federica Montseny (1905-1994), destacada dirigente anarquista de la CNT que, durante la Guerra Civil, llegó a ser ministra de Sanidad y Asistencia Social (1936-1937) en el gobierno de la República: fue una de las primeras mujeres ministras de la historia de España y de Europa occidental. Junto a ella, una generación de maestras, médicas, abogadas y científicas se abrió paso gracias a instituciones como la Residencia de Señoritas y a la expansión educativa.
La Segunda República (1931-1936) representó el gran salto de la emancipación femenina: la Constitución de 1931 reconoció el sufragio femenino, la igualdad jurídica entre los sexos, el matrimonio civil y el divorcio, y permitió el acceso de las mujeres a cargos públicos. La Guerra Civil movilizó a las mujeres en la retaguardia y, en el bando republicano, también en el frente (las milicianas) y en organizaciones como Mujeres Libres. El franquismo, por el contrario, supuso un drástico retroceso: derogó muchos de estos avances, restableció la subordinación legal de la mujer y promovió, a través de la Sección Femenina, un modelo de feminidad doméstica y sumisa. La historia de las mujeres es, así, un relato de avances, resistencias y retrocesos hasta la recuperación democrática.
La historiografía advierte de un riesgo al recuperar el papel de las mujeres: reducirlo a un puñado de figuras excepcionales puede oscurecer la experiencia de la inmensa mayoría —campesinas, obreras, criadas, madres— cuya vida cotidiana apenas dejó huella escrita. Por eso la historia de las mujeres combina el rescate de nombres señalados con el estudio del trabajo, la familia y la vida diaria del común de las mujeres. Recuperar esta memoria, silenciada durante décadas y muy trabajada por la historiografía reciente, no es un añadido secundario, sino una revisión de fondo del relato histórico que la CE7 invita a llevar a cabo.
Ejemplo resuelto

Explicar el avance republicano y el retroceso franquista

Compara la situación jurídica y social de las mujeres durante la Segunda República con la impuesta por el franquismo. Cita una figura femenina relevante del periodo republicano y justifica por qué la dictadura supuso un retroceso.

  1. 01Avances de la Segunda República

    La Constitución de 1931 reconoció el sufragio femenino, la igualdad jurídica entre los sexos, el matrimonio civil y el divorcio, y permitió a las mujeres acceder a cargos públicos.

  2. 02Citar una figura

    Federica Montseny, dirigente anarquista de la CNT, fue ministra de Sanidad y Asistencia Social (1936-1937), una de las primeras mujeres ministras de España y de Europa occidental.

  3. 03El retroceso franquista

    La dictadura derogó el divorcio y el matrimonio civil, restableció la subordinación legal de la mujer y, a través de la Sección Femenina, promovió un modelo de feminidad doméstica, católica y sumisa, apartando de nuevo a la mujer de la vida pública.

  4. 04Justificar la valoración

    Por eliminar derechos ya conquistados (sufragio efectivo, igualdad, divorcio) y devolver a las mujeres a la esfera doméstica, el franquismo constituye un claro retroceso respecto del avance emancipador republicano.

Resultado: La Segunda República supuso un salto en la emancipación femenina (sufragio, igualdad jurídica, divorcio, mujeres en cargos públicos como Federica Montseny), mientras que el franquismo derogó esos derechos y, mediante la Sección Femenina, reinstauró un modelo doméstico y subordinado: un nítido retroceso.

Objetivo Selectividad

  • Objetivo Selectividad: el alumnado debe conocer el papel de figuras femeninas clave (Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazán, Federica Montseny) y explicar la evolución del papel de las mujeres a través de los grandes periodos —siglo XIX, Segunda República, Guerra Civil y franquismo—, identificando avances y retrocesos.
  • Se valora la capacidad de contextualizar una fuente literaria o artística de autoría femenina (CE7) y de razonar por qué la Segunda República supuso un avance decisivo en la emancipación femenina y el franquismo un retroceso, sin caer en simplificaciones.
  • Objetivo Selectividad: el alumnado debe situar y caracterizar a Concepción Arenal y a Emilia Pardo Bazán como pioneras del pensamiento y la cultura del siglo XIX, explicando los obstáculos que debieron sortear para acceder a la educación y a la vida intelectual.
  • Se evalúa la capacidad de explicar la participación de las mujeres en la Guerra Civil —las milicianas en el frente, la movilización de la retaguardia y organizaciones como Mujeres Libres— y de relacionarla con los derechos reconocidos por la Segunda República.

Errores frecuentes

  • Presentar a las mujeres como ausentes de la historia: lo correcto es señalar que estuvieron presentes pero invisibilizadas, y recuperar nombres concretos (Arenal, Pardo Bazán, Montseny) y su aportación real.
  • Olvidar el retroceso franquista: tras los avances de la Segunda República, la dictadura derogó la igualdad jurídica y reinstauró la subordinación de la mujer mediante la Sección Femenina y la legislación franquista; la emancipación no fue una línea ascendente continua.
  • Confundir a las protagonistas: Federica Montseny fue una dirigente anarquista de la CNT y ministra durante la guerra, mientras que Clara Campoamor y Victoria Kent protagonizaron el debate del sufragio de 1931. Son figuras y ámbitos distintos que conviene no mezclar.
  • Malinterpretar la Sección Femenina: no fue una organización de promoción de la mujer, sino el instrumento del régimen franquista para difundir un modelo de feminidad doméstica, sumisa y subordinada al varón, en las antípodas de la emancipación impulsada por la República.

Repaso activo

Ejercicio de práctica: redacta un texto que recorra la evolución del papel de las mujeres en España desde el siglo XIX hasta el franquismo, citando al menos tres figuras femeninas relevantes y explicando, con ejemplos concretos, en qué consistieron los avances de la Segunda República y el retroceso impuesto por la dictadura franquista.

Recuerdo activo

Recuerda los puntos clave — luego revela.

Fuentes: Real Decreto 243/2022 — enseñanzas mínimas del Bachillerato (saberes básicos, Anexo II) (Gobierno de España — Boletín Oficial del Estado (BOE))

§ 04

El movimiento feminista y la conquista de derechos#

●●●ProfundizaciónLPBOE-A-2022-5521 · historia-de-espana · Bloque A — el movimiento feminista y la conquista de derechos (perspectiva de género)

Puntos clave

El movimiento feminista es la corriente social y política que reivindica la igualdad de derechos entre mujeres y hombres y combate la discriminación de género. Investigar su trayectoria en España —tal como pide expresamente la CE7— exige distinguir sus grandes olas y, sobre todo, comprender el hito decisivo de la conquista del sufragio femenino en 1931 (Fig. 4), uno de los contenidos más recurrentes en la Selectividad.

El debate del sufragio femenino de 1931 y las olas del feminismo

El debate del sufragio femenino de 1931Tabla con 3 columnas y 3 filas, Datos: Clara Campoamor · Victoria Kent; Postura · A favor del voto · Lo cree prematuro; Argumento · Coherencia democrática · igualdad · Teme un voto poco politizado; Partido · P. R. Radical · P. R. R. SocialistaCLARA CAMPOAMORVICTORIA KENTPOSTURAA favor del votoLo cree prematuroARGUMENTOCoherencia democrática ·igualdadTeme un voto poco politizadoPARTIDOP. R. RadicalP. R. R. SocialistaTriunfa Campoamor: aprobado en 1931; las mujeres votan por1.ª vez en 1933 (primera ola /sufragismo).
La primera ola, el sufragismo, reivindicó esencialmente el derecho al voto y a la educación de las mujeres entre finales del siglo XIX y principios del XX. En España, más débil que en el mundo anglosajón, se articuló en torno a asociaciones como la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME, 1918) y contó con figuras como María de Maeztu o Clara Campoamor. La segunda ola, ya en la segunda mitad del siglo XX, amplió el horizonte hacia la igualdad real, los derechos civiles, laborales y reproductivos, y la lucha contra la discriminación en todos los ámbitos; en España cobró fuerza durante el tardofranquismo y, sobre todo, la Transición democrática.
El gran hito de la primera ola fue la aprobación del sufragio femenino en la Constitución de 1931, durante la Segunda República. Su debate parlamentario protagonizó una célebre controversia entre dos diputadas: Clara Campoamor (Partido Republicano Radical), que defendió con energía el voto femenino como una exigencia de coherencia democrática e igualdad —«no puede haber democracia ni libertad sino cuando los dos sexos marchan unidos»—, y Victoria Kent (Partido Republicano Radical Socialista), que, sin negar el derecho en sí, lo consideraba prematuro por temor a que el voto de unas mujeres entonces muy influidas por la Iglesia y poco politizadas perjudicara a la República. Triunfó la postura de Campoamor: el sufragio femenino se aprobó y se ejerció por primera vez en las elecciones de 1933.
Conviene valorar este proceso con perspectiva histórica y sin anacronismos: el debate de 1931 no enfrentaba a una feminista contra una antifeminista, sino dos estrategias distintas dentro del republicanismo sobre cómo y cuándo extender el sufragio. La conquista de derechos de las mujeres no concluyó en 1931 —el franquismo supuso un paréntesis regresivo—, sino que se reanudó con la Transición y la Constitución de 1978, que consagró la igualdad ante la ley sin discriminación por razón de sexo (artículo 14). Investigar y argumentar este recorrido, contextualizando fuentes literarias y artísticas, es exactamente el aprendizaje que culmina la CE7.
En una mirada de conjunto, el feminismo español siguió un camino propio, más tardío y más ligado a los vaivenes políticos que el de otros países: el gran avance llegó de golpe con la Segunda República, sufrió el paréntesis regresivo del franquismo y se reanudó con la democracia. La propia periodización en «olas», útil como esquema, es discutida por la historiografía, que subraya la continuidad de fondo de las reivindicaciones. Reconocer que derechos hoy asentados —el voto, la igualdad ante la ley, la educación— fueron conquistas históricas relativamente recientes, y no concesiones espontáneas, es la enseñanza cívica que este recorrido aporta al alumnado.
Ejemplo resuelto

Comentar el debate Campoamor-Kent de 1931

Expón los argumentos enfrentados de Clara Campoamor y Victoria Kent en el debate de 1931 sobre el sufragio femenino, indica qué postura se impuso y en qué año votaron por primera vez las mujeres en España. Sitúa el episodio dentro de las olas del feminismo.

  1. 01El argumento de Campoamor

    Clara Campoamor (Partido Republicano Radical) defendió el voto femenino como una exigencia de coherencia democrática y de igualdad de derechos: no cabe una democracia que excluya a la mitad de la población.

  2. 02El argumento de Kent

    Victoria Kent (Partido Republicano Radical Socialista) no negaba el derecho, pero lo consideraba prematuro: temía que un voto femenino poco politizado y muy influido por la Iglesia perjudicara a la República en aquel momento.

  3. 03El resultado

    Se impuso la postura de Campoamor: la Constitución de 1931 reconoció el sufragio femenino, que las mujeres ejercieron por primera vez en las elecciones generales de 1933.

  4. 04Situar en las olas del feminismo

    El episodio pertenece a la primera ola o sufragismo, centrada en la conquista del voto y de la educación; la igualdad real y los derechos civiles serían el horizonte de la segunda ola, ya en la segunda mitad del siglo XX.

Resultado: En 1931 se enfrentaron dos estrategias republicanas: Campoamor defendió el voto femenino por coherencia democrática y Kent lo creyó prematuro; venció Campoamor, el sufragio se aprobó en la Constitución de 1931 y se ejerció por primera vez en 1933, dentro de la primera ola feminista o sufragismo.

Objetivo Selectividad

  • Objetivo Selectividad: el alumnado debe explicar el concepto de movimiento feminista, distinguir la primera ola (sufragismo) de la segunda (igualdad real y derechos civiles) y, muy especialmente, comentar la conquista del sufragio femenino de 1931 y el debate Campoamor-Kent, exponiendo con rigor los argumentos de ambas posturas.
  • Es frecuente que la PAU presente un fragmento del debate de 1931 o un texto sobre los derechos de las mujeres para comentar; se valora datar correctamente (sufragio aprobado en 1931, primer ejercicio en 1933) y conectar el proceso con la igualdad consagrada en la Constitución de 1978.
  • Objetivo Selectividad: el alumnado debe relacionar la primera ola del feminismo español (el sufragismo) con su contexto internacional, señalando que fue más débil que el británico o el estadounidense, y explicar el papel de asociaciones como la ANME (1918) en la reivindicación del voto y la educación.
  • Se valora la capacidad de explicar el resurgimiento del feminismo durante el tardofranquismo y la Transición y de situar la igualdad ante la ley sin discriminación por razón de sexo del artículo 14 de la Constitución de 1978.

Errores frecuentes

  • Presentar el debate de 1931 como «feministas contra antifeministas»: tanto Campoamor como Kent eran republicanas comprometidas; discrepaban en la estrategia (Kent temía que el voto fuera prematuro), no en el principio de la igualdad.
  • Confundir las fechas: el sufragio femenino se aprobó en la Constitución de 1931, pero las mujeres lo ejercieron por primera vez en las elecciones generales de 1933, no en 1931.
  • Confundir las dos olas del feminismo: la primera (sufragismo, finales del XIX y principios del XX) reivindicó sobre todo el voto y la educación; la segunda (segunda mitad del siglo XX) persiguió la igualdad real y los derechos civiles, laborales y reproductivos. Tienen objetivos y cronologías distintos.
  • Dar por hecho que el voto femenino «hizo perder» las elecciones de 1933 a la izquierda: es una interpretación discutida y hoy muy matizada por la historiografía, que atribuye el vuelco a múltiples factores (división de la izquierda, abstención anarquista, desgaste del Gobierno), no solo al sufragio de las mujeres.

Repaso activo

Ejercicio de práctica: redacta un comentario sobre el debate parlamentario de 1931 acerca del sufragio femenino. Expón con rigor y sin caricatura los argumentos de Clara Campoamor y de Victoria Kent, indica cuál de las dos posturas se impuso y en qué elecciones votaron por primera vez las mujeres, y concluye relacionando este hito con la igualdad reconocida en la Constitución de 1978.

Recuerdo activo

Recuerda los puntos clave — luego revela.

Fuentes: Real Decreto 534/2024 — Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) (Gobierno de España — Boletín Oficial del Estado (BOE))

Contenido

Sección -- / 04

    • 01Movimientos sociales y asociacionismo obrero◐
    • 02Los mecanismos de dominación de género en la historia◐
    • 03Mujeres en la historia de España: del siglo XIX al XX●
    • 04El movimiento feminista y la conquista de derechos●

0/4 Leídos

De los apuntes a la práctica

La lucha por la igualdad y las mujeres en la historia

Refuerza este tema con preguntas de la base de preguntas.

~27
min
3
Competencias
Practicar

Referencias y fuentes

Fuentes

Gobierno de España — Boletín Oficial del Estado (BOE)

  • Real Decreto 243/2022 — enseñanzas mínimas del Bachillerato (saberes básicos, Anexo II)
  • Real Decreto 534/2024 — Prueba de Acceso a la Universidad (PAU)

Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes — educagob

  • Currículo de Bachillerato (LOMLOE) — materias y saberes básicos

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