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Apuntes/Historia de España/Ideologías y culturas políticas
Apuntes · Historia de EspañaES · Selectividad

Ideologías y culturas políticas

Este tema reconstruye el mapa de las grandes familias ideológicas que articularon la España contemporánea —liberalismo, carlismo, republicanismo, obrerismo (anarquismo, socialismo, comunismo) y los nacionalismos periféricos— y analiza cómo las creencias e ideologías ordenaron la sociedad, legitimaron o disputaron el poder y forjaron identidades y proyectos políticos contrapuestos. Dentro del currículo de Historia de España de 2.º de Bachillerato responde de lleno a la CE5 (papel de creencias e ideologías) y a la CE2 (diversidad identitaria y cohesión), y es contenido plenamente evaluable en la fase de acceso de la Selectividad / PAU.

4 secciones·~23 min de lectura·3 competencias·Nivel Estándar 3 · Profundización 1·Revisado · 07/2026

T·0444 / 12
Perfil de examen
CE5 · Analizar críticamente el papel de las creencias y de las ideologías en la articulación social, en el uso del poder y en la configuración de identidades y proyectos políticos contrapuestos.CE2 · Reconocer y valorar la diversidad identitaria del país para defender la solidaridad y la cohesión como base de la convivencia, así como el respeto a los símbolos y normas comunes.Criterio de evaluación asociado: contrastar proyectos políticos contrapuestos y valorar el pluralismo ideológico como rasgo de las sociedades contemporáneas.
Operadores:analizaexplicacompararelacionainterpretacomentarazonalocaliza

nivel básico

Como materia común de la fase de acceso, basta con identificar, definir y contrastar las grandes culturas políticas (liberalismo, carlismo, republicanismo, obrerismo y nacionalismos), situarlas en sus contextos y explicar su huella en identidades y conflictos.

nivel avanzado

Para una respuesta sobresaliente conviene profundizar en las escisiones internas de cada familia (anarcosindicalismo frente a socialismo reformista; nacionalismos de raíz cultural frente a los de raíz política) y razonar con perspectiva crítica los exilios como consecuencia de los choques ideológicos.

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Contenido · 4 secciones▾
  1. Ideologías y culturas políticas
    • 01Familias ideológicas: del liberalismo al obrerismo◐
    • 02Carlismo y republicanismo◐
    • 03Nacionalismos y regionalismos: la cuestión nacional●
    • 04Ideologías, poder y exilios◐
§ 01

Familias ideológicas: del liberalismo al obrerismo#

●●○EstándarLPBOE-A-2022-5521 · historia-de-espana · Bloque A — ideologías y culturas políticas contemporáneas

Puntos clave

Una cultura política es mucho más que un programa de partido: es el conjunto de creencias, valores, símbolos y lenguajes con que un grupo social interpreta el poder y la convivencia, y a lo largo del siglo XIX y el primer tercio del XX España se vertebró en torno a varias de ellas, contrapuestas y a menudo en conflicto abierto. Comprender estas familias ideológicas (Fig. 1) es la clave de bóveda para explicar las guerras civiles, los pronunciamientos, la conflictividad obrera y la cuestión nacional que recorren toda la época contemporánea.

Mapa conceptual de las culturas políticas en el doble eje

Mapa conceptual de las culturas politicas en el doble ejeIZQUIERDADERECHACENTRALISMOPERIFERIAAnarquismoSocialismoRepublic.Lib. progr.Lib. moder.CarlismoNacionalismos
El liberalismo fue la ideología hegemónica del Estado decimonónico: defendía la soberanía nacional, la división de poderes, la igualdad ante la ley y la propiedad privada frente al Antiguo Régimen absolutista. Pronto se escindió en dos almas: el liberalismo doctrinario o moderado, partidario de la soberanía compartida entre Rey y Cortes, del sufragio censitario restringido y del orden, y el liberalismo progresista, más favorable a la soberanía nacional plena, a una mayor amplitud de derechos y a la milicia nacional; del ala más avanzada del progresismo brotaría con el tiempo el democratismo y el republicanismo.
El obrerismo nació como respuesta a la cuestión social que generó la industrialización y la consolidación de una sociedad de clases. Se organizó en tres grandes corrientes: el anarquismo, que rechazaba el Estado y propugnaba la acción directa, el sindicalismo revolucionario y el comunismo libertario —su vertiente sindical, la CNT (1910), se vinculó a la FAI (1927)—; el socialismo marxista, que apostó por la organización del proletariado en partido (PSOE, fundado por Pablo Iglesias en 1879) y sindicato (UGT, 1888) para conquistar el poder, primero por la vía revolucionaria y después también electoral; y el comunismo, que cristalizó en el PCE (1921) tras la Revolución rusa y la escisión de la Tercera Internacional.
Estas familias se ordenan en dos ejes que conviene tener siempre presentes (Fig. 1): el eje izquierda-derecha, que mide la actitud ante el cambio social y la igualdad —del carlismo y el conservadurismo a la derecha, al obrerismo revolucionario a la izquierda—, y el eje centralismo-periferia, que enfrenta la idea de una España unitaria y centralizada con las reivindicaciones de los nacionalismos y regionalismos. Ninguna de estas culturas fue monolítica: todas conocieron escisiones, alianzas tácticas y reformulaciones a lo largo del tiempo, y su pugna define el pluralismo —y la inestabilidad— de la España contemporánea.
Conviene añadir, para cerrar el panorama, que estas culturas políticas no vivieron encapsuladas: se solaparon con otra gran línea de fractura, la religiosa, que enfrentó al clericalismo —defensa del papel público de la Iglesia— con el anticlericalismo de buena parte del progresismo, el republicanismo y el obrerismo. La historiografía reciente prefiere hablar de «culturas políticas» antes que de meras ideologías, porque el término abarca también los símbolos, los rituales y las formas de sociabilidad (casinos, ateneos, casas del pueblo, círculos obreros) en que cada grupo se reconocía. Entender esa pluralidad ayuda a explicar por qué su choque, lejos de atenuarse, se radicalizó en las grandes crisis del siglo XX.
Ejemplo resuelto

Clasificar a un partido en el doble eje

Indica a qué familia ideológica pertenece el PSOE en sus orígenes (1879) y localízalo razonadamente en el doble eje izquierda-derecha / centralismo-periferia. Define dos rasgos que lo distingan del anarquismo.

  1. 01Identificar la familia

    El PSOE, fundado por Pablo Iglesias en 1879, es un partido obrero de ideología marxista; pertenece, por tanto, a la familia del socialismo dentro del obrerismo.

  2. 02Situar en el eje izquierda-derecha

    Por defender la transformación de la sociedad de clases y la emancipación del proletariado se ubica claramente en la izquierda del arco.

  3. 03Situar en el eje centralismo-periferia

    El socialismo de la época prioriza la lucha de clases sobre la cuestión nacional y mantiene una orientación estatal-unitaria, por lo que se sitúa hacia el centralismo.

  4. 04Distinguir del anarquismo

    Primer rasgo: el PSOE busca conquistar y emplear el poder del Estado (partido + sindicato UGT), mientras el anarquismo lo rechaza. Segundo rasgo: el socialismo combina la vía revolucionaria con la organización y la acción electoral; el anarquismo defiende la acción directa y se abstiene de la política parlamentaria.

Resultado: El PSOE es un partido socialista (obrerismo marxista), situado a la izquierda y hacia el polo centralista del doble eje; se distingue del anarquismo por aceptar el Estado y la organización político-sindical como instrumentos de transformación.

Objetivo Selectividad

  • Objetivo Selectividad: el alumnado debe ser capaz de definir cada familia ideológica con precisión (liberalismo moderado y progresista, anarquismo, socialismo, comunismo) y de situarla en el doble eje izquierda-derecha / centralismo-periferia, evitando confusiones entre las corrientes obreras.
  • Es frecuente que la PAU pida contrastar proyectos políticos contrapuestos a partir de un texto o un esquema; se valora el uso correcto del vocabulario histórico (soberanía nacional, sufragio censitario, acción directa, sindicato vertical/de clase) y la datación de las organizaciones clave (PSOE 1879, UGT 1888, CNT 1910, PCE 1921).
  • Relacionar cada familia ideológica con su base social y con sus formas de sociabilidad y prensa (ateneos, casinos, casas del pueblo, periódicos), explicando cómo esos espacios difundían valores y forjaban identidades colectivas más allá del programa de partido.
  • Explicar la escisión interna del liberalismo (moderados frente a progresistas) y argumentar cómo del ala más avanzada del progresismo derivaron el democratismo y el republicanismo, situando el proceso en la dinámica política del reinado de Isabel II.

Errores frecuentes

  • Confundir anarquismo y socialismo: ambos son obrerismo, pero el anarquismo rechaza el Estado y la participación política, mientras que el socialismo busca conquistar y usar el poder estatal mediante partido y, andando el tiempo, elecciones.
  • Identificar liberalismo con izquierda sin matices: en el siglo XIX el liberalismo es la ideología del Estado y se divide en moderados (centro-derecha del arco) y progresistas; la izquierda obrera surge después y es en gran medida antiliberal en lo económico.
  • Confundir «cultura política» con «partido»: una cultura política es más amplia —creencias, valores, símbolos y formas de sociabilidad compartidas— y puede englobar a varios partidos y organizaciones; reducirla a una sola sigla empobrece el análisis.
  • Confundir socialismo y comunismo por ser ambos marxistas: el comunismo (PCE) nació de una escisión posterior, tras la Revolución rusa y la Tercera Internacional, mientras el socialismo (PSOE, UGT) mantuvo su propia tradición y, con el tiempo, la vía parlamentaria.

Repaso activo

Ejercicio de práctica: elabora un cuadro comparativo de las tres grandes corrientes del movimiento obrero español (anarquismo, socialismo y comunismo) atendiendo a cuatro criterios —actitud ante el Estado, vía de acción (electoral/revolucionaria/acción directa), organización sindical asociada y fecha aproximada de aparición— y redacta una conclusión que explique por qué la izquierda obrera española estuvo tan fragmentada.

Recuerdo activo

Recuerda los puntos clave — luego revela.

Fuentes: Real Decreto 243/2022 — enseñanzas mínimas del Bachillerato (saberes básicos, Anexo II) (Gobierno de España — Boletín Oficial del Estado (BOE))

§ 02

Carlismo y republicanismo#

●●○EstándarLPBOE-A-2022-5521 · historia-de-espana · Bloque A — carlismo, republicanismo

Puntos clave

Carlismo y republicanismo encarnan los dos extremos de la disputa por el modelo de Estado en la España del siglo XIX: el primero, contrarrevolucionario y antiliberal, defendía la tradición; el segundo, en el ala más avanzada del liberalismo democrático, impugnaba la propia monarquía. Su contraste (Fig. 2) ilustra perfectamente cómo las ideologías configuran proyectos políticos contrapuestos.

Carlismo frente a republicanismo: proyectos contrapuestos

Carlismo frente a republicanismoTabla con 3 columnas y 5 filas, Datos: Carlismo · Republicanismo; Lema / legitimidad · Dios, Patria, Rey · Soberanía popular; Modelo de Estado · Monarquía absoluta · foralismo · Federal o unitario; Sufragio · Restringido · Universal; Religión · Catolicismo integrista · Laicismo; Base social · Rural del norte · Urbana · reforma socialCARLISMOREPUBLICANISMOLEMA / LEGITIMIDADDios, Patria, ReySoberanía popularMODELO DE ESTADOMonarquía absoluta ·foralismoFederal o unitarioSUFRAGIORestringidoUniversalRELIGIÓNCatolicismo integristaLaicismoBASE SOCIALRural del norteUrbana · reforma social
El carlismo surgió de un conflicto dinástico —la disputa entre Carlos María Isidro y la futura Isabel II a la muerte de Fernando VII (1833)— que enseguida se convirtió en un movimiento ideológico de fondo. Su programa se resumía en el lema «Dios, Patria, Rey» (al que se añadiría «Fueros»): defensa del catolicismo integrista y de los derechos de la Iglesia, monarquía absoluta y tradicional frente al constitucionalismo liberal, y foralismo, esto es, el mantenimiento de los fueros e instituciones propias de Navarra y las Provincias Vascongadas. Tuvo su mayor arraigo en el medio rural del norte (País Vasco, Navarra, parte de Aragón, Cataluña y el Maestrazgo) y se expresó en tres guerras civiles (1833-1840, 1846-1849 y 1872-1876).
El republicanismo, por su parte, defendía la sustitución de la monarquía por una república basada en la soberanía popular, el sufragio universal masculino, la ampliación de derechos y libertades y, con frecuencia, el laicismo y la reforma social. Se dividió en dos grandes corrientes: el republicanismo federal, encabezado por Francesc Pi i Margall, que propugnaba un Estado construido «de abajo arriba» mediante el pacto entre territorios autónomos, y el republicanismo unitario, partidario de una república centralizada. El republicanismo protagonizó la Primera República (1873-1874) y, ya en el siglo XX, se reorganizó hasta hacer posible la Segunda República (1931).
Ambas culturas dejaron una honda huella: el carlismo perviviría como tradicionalismo a lo largo del XX —llegando a participar con el Requeté en el bando sublevado de 1936—, mientras que el republicanismo articuló buena parte del pensamiento democrático y reformista español. Su enfrentamiento muestra que la cuestión del régimen (monarquía absoluta, monarquía liberal o república) fue uno de los grandes ejes de fractura de la España contemporánea.
Una última matización enriquece el cuadro. El carlismo no fue solo una ideología de élites contrarrevolucionarias: arraigó como movimiento social entre un campesinado del norte que veía en el liberalismo una amenaza —desamortización, quintas, centralismo uniformador y nuevos impuestos— para su mundo tradicional y sus fueros, lo que explica su notable capacidad de movilización armada. En clave comparada, se emparenta con otros movimientos contrarrevolucionarios y legitimistas de la Europa del siglo XIX. El republicanismo, por su parte, fue plural y cambiante —federal, unitario y, más tarde, reformista y radical—, y su heterogeneidad interna anticipa las dificultades de cohesión que arrastraría el republicanismo del siglo XX.
Ejemplo resuelto

Comentar un rasgo del programa carlista

Explica qué reivindicaba el foralismo carlista y por qué esta exigencia entró en colisión directa con el proyecto del Estado liberal. Sitúa cronológicamente las guerras carlistas.

  1. 01Definir foralismo

    El foralismo era la defensa del mantenimiento de los fueros: el conjunto de leyes, instituciones y privilegios propios de territorios como Navarra y las Provincias Vascongadas, heredados del Antiguo Régimen.

  2. 02Contraponer al Estado liberal

    El Estado liberal aspiraba a un ordenamiento uniforme y centralizado, con una sola ley, una sola administración y la igualdad ante la ley; los fueros, al mantener regímenes jurídicos diferenciados, contradecían esa uniformidad.

  3. 03Conectar con el conflicto

    Por eso el foralismo dio al carlismo un fuerte arraigo en el norte rural y convirtió la defensa de los fueros en una de las banderas de las guerras carlistas.

  4. 04Datar

    Primera guerra carlista 1833-1840; segunda 1846-1849; tercera 1872-1876.

Resultado: El foralismo defendía la pervivencia de los fueros vasco-navarros frente a la uniformización centralista del Estado liberal; esa colisión, junto con la defensa del trono tradicional y del catolicismo, alimentó las tres guerras carlistas (1833-1840, 1846-1849 y 1872-1876).

Objetivo Selectividad

  • Objetivo Selectividad: se espera que el alumnado defina el carlismo a partir de sus tres pilares (catolicismo integrista, monarquía absoluta y tradicional, foralismo) y el lema «Dios, Patria, Rey», y que distinga el republicanismo federal del unitario, relacionándolos con la Primera y la Segunda República.
  • Es habitual que la PAU presente un texto o cartel de propaganda para comentar; conviene saber datar las guerras carlistas y la Primera República, y argumentar la dimensión ideológica (no solo dinástica) del conflicto carlista.
  • Explicar la base social y territorial del carlismo (campesinado del norte, País Vasco, Navarra, Aragón, el Maestrazgo) y las razones de su arraigo: defensa de los fueros, del catolicismo tradicional y del mundo rural frente a las reformas liberales.
  • Relacionar el republicanismo del siglo XIX (federal y unitario, Primera República) con su reorganización posterior hasta la proclamación de la Segunda República en 1931, señalando las continuidades y las rupturas del proyecto republicano.

Errores frecuentes

  • Reducir el carlismo a un mero pleito dinástico por la corona: fue, sobre todo, un movimiento ideológico contrarrevolucionario con un proyecto de sociedad tradicional y católica.
  • Confundir republicanismo federal con separatismo: el federalismo de Pi i Margall buscaba articular España como una federación pactada, no fragmentarla en Estados independientes.
  • Interpretar el foralismo carlista como un nacionalismo periférico: la defensa de los fueros expresaba la voluntad de mantener un orden tradicional y católico, no la afirmación de una nación vasca o catalana con derecho a la independencia, reivindicación posterior y de otra naturaleza.
  • Confundir la Primera República (1873-1874) con la Segunda (1931): fueron experiencias muy distintas y separadas por más de medio siglo; la Primera fue breve e inestable, mientras la Segunda surgió en 1931 tras unas elecciones municipales y contó con mucho mayor arraigo social.

Repaso activo

Ejercicio de práctica: lee el lema carlista «Dios, Patria, Rey, Fueros» y redacta un comentario de tres párrafos que explique qué significaba cada término en el contexto del siglo XIX y por qué el conjunto convertía al carlismo en un movimiento radicalmente opuesto al liberalismo.

Recuerdo activo

Recuerda los puntos clave — luego revela.

Fuentes: Currículo de Bachillerato (LOMLOE) — materias y saberes básicos (Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes — educagob)

§ 03

Nacionalismos y regionalismos: la cuestión nacional#

●●●ProfundizaciónLPBOE-A-2022-5521 · historia-de-espana · Bloque A y Bloque B — nacionalismos, regionalismos y diversidad identitaria

Puntos clave

A finales del siglo XIX, en paralelo a la crisis del sistema de la Restauración y al impacto del «Desastre del 98», emergieron en España los nacionalismos periféricos, que cuestionaban la idea de una nación española única y reivindicaban la identidad de sus respectivos territorios (Fig. 3). Su aparición abrió la llamada «cuestión nacional», uno de los grandes problemas estructurales de la España contemporánea y vínculo directo con la diversidad identitaria que la CE2 invita a reconocer y valorar.

Mapa de los nacionalismos peninsulares

Mapa de los nacionalismos peninsularesGalleguismoPNV (1895)Lliga (1901)LA CUESTIONNACIONALcentralismo vs. periferia
El nacionalismo catalán hundía sus raíces en la Renaixença cultural y se articuló políticamente a partir de las «Bases de Manresa» (1892) y, sobre todo, de la Lliga Regionalista (1901) de Enric Prat de la Riba y Francesc Cambó, de orientación conservadora y burguesa. Reivindicaba la lengua y la cultura catalanas y un autogobierno (la autonomía) dentro de España; era, predominantemente, un nacionalismo de base cultural y económica.
El nacionalismo vasco fue fundado por Sabino Arana, creador del Partido Nacionalista Vasco (PNV, 1895). De carácter inicialmente más étnico-religioso y antiliberal, se apoyaba en la defensa de la raza, la lengua (el euskera), la religión católica y la recuperación de los fueros perdidos tras las guerras carlistas. El nacionalismo gallego (galleguismo), de raíz cultural en el Rexurdimento, fue más tardío y débil en lo político, cristalizando en organizaciones como las Irmandades da Fala y, más adelante, el Partido Galeguista.
Conviene distinguir el nacionalismo, que postula la existencia de una nación con derecho a su autogobierno, del regionalismo, que reivindica la singularidad de una región y cierta descentralización administrativa sin cuestionar la nación española. La cuestión nacional atravesó toda la época: la Segunda República reconoció el Estatuto de Cataluña (1932), el franquismo reprimió duramente las identidades periféricas, y la Constitución de 1978 trató de encauzarla mediante el Estado de las autonomías. Reconocer esta diversidad identitaria, sin renunciar a la cohesión y a los símbolos comunes, es precisamente el aprendizaje que persigue la CE2.
Para cerrar, conviene asomarse al debate sobre el origen mismo de estos movimientos. La historiografía discute si los nacionalismos «despiertan» naciones que ya existían o si, más bien, «construyen» la nación a partir de la lengua, la historia y los símbolos que seleccionan y reelaboran; buena parte de los estudios actuales subraya su carácter moderno, ligado a la industrialización, a la formación de burguesías periféricas y a la crisis del Estado centralista de la Restauración. Conviene además recordar que cada nacionalismo evolucionó con el tiempo: el catalanismo desarrolló también una vertiente de izquierdas y el nacionalismo vasco fue atenuando su primer etnicismo hacia posiciones más autonomistas y posibilistas.
Ejemplo resuelto

Distinguir nacionalismo de regionalismo

Define los conceptos de nacionalismo y regionalismo y aplícalos al caso del nacionalismo vasco fundado por Sabino Arana, justificando en cuál de las dos categorías encaja mejor en su formulación originaria.

  1. 01Definir nacionalismo

    El nacionalismo afirma la existencia de una nación con identidad propia (lengua, cultura, historia) y le reconoce el derecho a un autogobierno que puede llegar hasta la independencia.

  2. 02Definir regionalismo

    El regionalismo reivindica la singularidad de una región y reclama descentralización administrativa, pero sin negar la pertenencia a la nación española ni reclamar la condición de nación.

  3. 03Aplicar al caso vasco

    Sabino Arana fundó el PNV (1895) sobre la defensa de la raza, la lengua (euskera), la religión católica y la recuperación de los fueros, afirmando la existencia de una nación vasca distinta de la española.

  4. 04Justificar la categoría

    Por afirmar una nación propia con vocación de soberanía, en su formulación originaria encaja en la categoría de nacionalismo (y no de mero regionalismo), con un acento étnico-religioso muy marcado.

Resultado: Frente al regionalismo —que reclama autonomía sin negar la nación española—, el nacionalismo vasco de Sabino Arana es un nacionalismo en sentido pleno: afirma una nación vasca diferenciada, de base étnico-religiosa y foral, con derecho a su propio gobierno.

Objetivo Selectividad

  • Objetivo Selectividad: el alumnado debe identificar el origen, los líderes y los rasgos diferenciales de los nacionalismos catalán (Lliga, Prat de la Riba/Cambó), vasco (PNV, Sabino Arana) y gallego, y explicar el contraste entre un nacionalismo de raíz cultural y otro de raíz étnico-religiosa.
  • Se valora especialmente saber distinguir nacionalismo de regionalismo y relacionar la cuestión nacional con hitos posteriores (Estatuto de 1932, Estado de las autonomías de 1978), así como argumentar el valor de la diversidad identitaria dentro de la convivencia.
  • Explicar las causas de la aparición de los nacionalismos periféricos hacia 1900 (industrialización y formación de burguesías periféricas, renacimientos culturales, crisis de la Restauración) y relacionarlas con el impacto del «Desastre del 98».
  • Comentar el debate historiográfico sobre el origen de las naciones y los nacionalismos (naciones «despertadas» frente a naciones «construidas»), distinguiendo con claridad los hechos históricos de las interpretaciones acerca de su naturaleza.

Errores frecuentes

  • Tratar todos los nacionalismos como iguales: el catalán fue desde el inicio más cultural, burgués y autonomista; el vasco de Sabino Arana fue más étnico-religioso e independentista en su formulación originaria.
  • Usar «nacionalismo» y «regionalismo» como sinónimos: el regionalismo reivindica la singularidad regional dentro de la nación española, mientras el nacionalismo afirma la existencia de una nación propia con derecho al autogobierno.
  • Presentar cada nacionalismo como algo fijo e inmutable: todos evolucionaron con el tiempo —el nacionalismo vasco matizó su etnicismo inicial y el catalanismo desarrolló también una corriente de izquierdas—, de modo que no pueden reducirse a su formulación fundacional.
  • Confundir los renacimientos culturales (Renaixença catalana, Rexurdimento gallego) con los nacionalismos políticos: los primeros fueron movimientos literarios y lingüísticos previos, mientras que el salto a la reivindicación política organizada fue posterior, ya a finales del siglo XIX.

Repaso activo

Ejercicio de práctica: redacta un texto comparativo que contraste el nacionalismo catalán de la Lliga Regionalista y el nacionalismo vasco del PNV de Sabino Arana, atendiendo a su origen (cultural/étnico-religioso), su base social, sus líderes y sus reivindicaciones, y concluye explicando por qué ambos surgen en torno a 1900.

Recuerdo activo

Recuerda los puntos clave — luego revela.

Fuentes: Real Decreto 243/2022 — enseñanzas mínimas del Bachillerato (saberes básicos, Anexo II) (Gobierno de España — Boletín Oficial del Estado (BOE))

§ 04

Ideologías, poder y exilios#

●●○EstándarLPBOE-A-2022-5521 · historia-de-espana · Bloque A — uso del poder, identidades y exilios políticos

Puntos clave

La pugna entre culturas políticas no se quedó en el terreno de las ideas: determinó quién ocupaba el poder, cómo lo legitimaba y a quién excluía. Cada victoria de un proyecto ideológico solía traducirse en la marginación, la represión o la expulsión de sus adversarios, y los exilios políticos fueron una de sus consecuencias más dramáticas y recurrentes a lo largo de los siglos XIX y XX (Fig. 4).

Línea temporal de las oleadas de exilio político en España

Oleadas de exilio político en EspañaLínea de tiempo de 1808 a 1945, 1814: Afrancesados, 1828: Liberales (Década Ominosa), 1939: Exilio republicano (España peregrina)18081945año1814Afrancesados1828Liberales(Década Ominosa)1939Exiliorepublicano (Es…
El exilio es la salida forzosa del país por razones políticas, ideológicas o de persecución. España conoció oleadas sucesivas: los afrancesados que partieron con los franceses tras la Guerra de la Independencia; los liberales perseguidos durante la «Década Ominosa» de Fernando VII (1823-1833); y, sobre todo, el gran exilio republicano de 1939, al término de la Guerra Civil, cuando cientos de miles de personas cruzaron la frontera hacia Francia y, desde allí, hacia México, la URSS y otros países, huyendo de la represión franquista.
Aquel exilio republicano supuso una pérdida humana y cultural inmensa: marcharon políticos, sindicalistas, militares y, muy señaladamente, intelectuales, científicos y artistas de la edad de plata de la cultura española (poetas, profesores universitarios, investigadores). La «España peregrina» mantuvo viva en el extranjero la cultura republicana y democrática durante la dictadura, contribuyendo de forma notable a la vida intelectual de los países de acogida, especialmente en Hispanoamérica.
Estudiar los exilios permite comprender hasta qué punto las ideologías, al disputarse el uso del poder, configuran identidades y destinos colectivos —el saber básico central de la CE5—. La memoria de quienes hubieron de marchar por sus ideas es, además, parte del legado que la asignatura invita a valorar críticamente, reconociendo el pluralismo como un rasgo de las sociedades democráticas y los exilios como una herida que la convivencia posterior trató de cerrar.
Cabe añadir dos matices que enriquecen el tema. Primero, junto al exilio exterior existió un «exilio interior»: el de quienes permanecieron en el país pero quedaron apartados, silenciados o depurados de sus empleos por motivos ideológicos, una forma de marginación menos visible pero igualmente ligada al uso del poder. Segundo, en perspectiva de largo plazo, los exilios expresan la fractura que la literatura resumió en la imagen de «las dos Españas»; su superación se buscó con el retorno de los exiliados y la recuperación de la memoria durante la Transición y la democracia, sin cerrar del todo un debate historiográfico y cívico todavía abierto.
Ejemplo resuelto

Relacionar exilio e ideología

Explica por qué el final de la Guerra Civil en 1939 provocó un exilio masivo y qué cultura política representaban quienes hubieron de marchar. Distingue claramente exilio de emigración económica.

  1. 01Causa del exilio

    La victoria del bando sublevado y la implantación de la dictadura franquista supusieron la persecución y represión de los vencidos, lo que forzó la salida del país de quienes temían por su vida o libertad.

  2. 02Cultura política de los exiliados

    Quienes marcharon representaban mayoritariamente las culturas políticas derrotadas: el republicanismo, el socialismo, el anarquismo, el comunismo y los nacionalismos periféricos.

  3. 03Dimensión cultural

    Entre ellos figuraban intelectuales, científicos y artistas que llevaron consigo la cultura republicana: es la llamada «España peregrina», que enriqueció especialmente la vida intelectual de México y otros países de acogida.

  4. 04Diferenciar de la emigración económica

    El exilio es una salida forzosa por motivos políticos y de persecución; la emigración económica es una salida voluntaria en busca de trabajo y mejores condiciones de vida, sin persecución por las ideas.

Resultado: El final de la Guerra Civil en 1939 desencadenó un exilio masivo porque la dictadura franquista persiguió a los vencidos; marcharon quienes encarnaban las culturas políticas derrotadas (republicanismo, obrerismo, nacionalismos), incluida una élite intelectual —la «España peregrina»—, en una salida forzosa que se distingue netamente de la emigración económica voluntaria.

Objetivo Selectividad

  • Objetivo Selectividad: el alumnado debe explicar el concepto de exilio político como consecuencia de los conflictos ideológicos y conocer sus principales oleadas en España, con especial atención al exilio republicano de 1939 y a su dimensión cultural (la «España peregrina»).
  • Se valora relacionar los exilios con las ideologías que los provocaron y argumentar, sin fabricar cifras, el coste humano e intelectual que supuso la salida forzosa por motivos políticos.
  • Distinguir el exilio exterior del «exilio interior» (silenciamiento, depuración y marginación de quienes permanecieron en el país) y explicar por qué ambos son consecuencia del uso excluyente del poder por parte de las ideologías vencedoras.
  • Relacionar los exilios con la construcción de la memoria y con el retorno de los exiliados durante la Transición y la democracia, valorando el pluralismo como rasgo de las sociedades democráticas (CE5).

Errores frecuentes

  • Confundir exilio con emigración económica: el exilio es una salida forzosa por motivos políticos o de persecución, mientras la emigración económica responde a la búsqueda de trabajo y mejores condiciones de vida.
  • Reducir el exilio español al de 1939: hubo oleadas anteriores (afrancesados, liberales bajo Fernando VII) que también nacieron del choque entre proyectos ideológicos.
  • Creer que el exilio republicano fue breve: para muchas personas se prolongó durante décadas, a lo largo de toda la dictadura, y no pocas no regresaron nunca; la «España peregrina» mantuvo su actividad en el extranjero durante todo el franquismo.
  • Reducir la represión ideológica al exilio exterior: hubo también un «exilio interior» de quienes se quedaron pero fueron depurados o silenciados, de modo que la exclusión política no siempre implicó cruzar la frontera.

Repaso activo

Ejercicio de práctica: explica, en un texto de unas quince líneas, qué se entiende por exilio político y por qué constituye una consecuencia directa de los conflictos ideológicos en la España contemporánea; ilustra tu respuesta con dos ejemplos de oleadas de exilio distintas y razona la diferencia entre exilio y emigración económica.

Recuerdo activo

Recuerda los puntos clave — luego revela.

Fuentes: Real Decreto 534/2024 — Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) (Gobierno de España — Boletín Oficial del Estado (BOE))

Contenido

Sección -- / 04

    • 01Familias ideológicas: del liberalismo al obrerismo◐
    • 02Carlismo y republicanismo◐
    • 03Nacionalismos y regionalismos: la cuestión nacional●
    • 04Ideologías, poder y exilios◐

0/4 Leídos

De los apuntes a la práctica

Ideologías y culturas políticas

Refuerza este tema con preguntas de la base de preguntas.

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min
3
Competencias
Practicar

Referencias y fuentes

Fuentes

Gobierno de España — Boletín Oficial del Estado (BOE)

  • Real Decreto 243/2022 — enseñanzas mínimas del Bachillerato (saberes básicos, Anexo II)
  • Real Decreto 534/2024 — Prueba de Acceso a la Universidad (PAU)

Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes — educagob

  • Currículo de Bachillerato (LOMLOE) — materias y saberes básicos

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